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La biblioteca urbana: un espacio gestionado por los ciudadanos

Las llamadas bibliotecas urbanas son rincones artesanos destinados al intercambio gratuito de libros. Se trata de espacios independientes, repletos de buenas historias, y gestionados por los propios ciudadanos que forman parte de distintos barrios en numerosas ciudades europeas y americanas. 

El periódico El Día, de la zona de La Plata, en Argentina, se hace eco de la iniciativa llevada a cabo por dos jóvenes, Ricardo y Julie, que acaban de instalar una curiosa biblioteca “pública”. A diario, la pareja ubica en distintas partes del barrio en el que residen, en el municipio de Villa Elisa, perteneciente a la provincia de Entre Ríos, varias estanterías portátiles repletas de novelas, relatos, poemas...Todo tipo de géneros y materiales aportados por distintos vecinos de la zona y puestos a disposición del resto de ciudadanos.

 

Tras una labor previa de recolección de materiales, la idea se convirtió en realidad a finales del año pasado. El hecho de mostrar los libros en la calle, a la vista de cualquier peatón o conductor que pase por la zona, ha despertado la curiosidad de la comunidad convirtiendo la iniciativa en todo un éxito y generando un continuo flujo de donaciones desde otras partes de la ciudad.

 

La estructura está formada por cajas de frutas decoradas que siempre se instalan en zonas acogedoras de la villa. El servicio solo se suspende los días de lluvia y los creadores están especialmente interesados en acercar la lectura a niños y jóvenes, por lo que la colección cuenta con diversos títulos especialmente orientados a estos sectores de edad.

 

Los cuatro mandamientos fundamentales para el buen funcionamiento de este proyecto tienen algunas similitudes con otros movimientos, pioneros en su día, como el bookcrossing, aunque se trata de una iniciativa muy distinta.

 

-       Cada vez que un ciudadano coge un libro debe aportar otro.

-       Cuando un lector termina un libro debe devolverlo al mismo lugar del que lo cogió.

-       En cada donación debe incluirse una pequeña ficha en la que se advierta que se trata de un libro no destinado a la venta.

-       Las instalaciones y la colección de la biblioteca urbana se cuidan entre todos.

 

La idea ya había sido llevada con éxito a la práctica en ciudades como Colonia, Berlín, París, Liverpool o Ciudad de México, y cuenta con un perfil en Facebook en el que puedes descubrir más información sobre esta iniciativa.

 
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