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Tras recibir diferentes distinciones, entre ellos el Premio Lazarillo (en su edición de 2012), y ser incluido recientemente en la prestigiosa lista White Ravens, Prohibido leer a Lewis Carroll, la hilarante novela escrita por Diego Arboleda y editada por Anaya el pasado año, se ha hecho con el más importante galardón que se concede en nuestro país a una obra adscrita a la categoría de literatura infantil y juvenil. El jurado, presidido por Teresa Lizaranzu (directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro), ha valorado su originalidad, el trepidante pulso narrativo, la atractiva recreación histórica del Nueva York de los años treinta y el delicioso sentido del humor que destila una obra que, además de estos atributos, “destaca por sus personajes sólidos y bien construidos, así como por la fina ironía de los juegos lingüísticos”.
En efecto, estamos ante una propuesta que aúna algunos de los tótems de la literatura del momento: ambientación de época, referentes colectivos, uso lúdico del lenguaje y empleo de un recurso imbatible, la ironía, asociada en esta ocasión al discurso metaliterario. Resulta así un texto que amalgama un inteligente ejercicio de referencias intertextuales con un humor alocado, combinación atractiva por igual para un lector infantil como para el adulto, quien reconoce el sentido último de muchas de las expresiones y giros lingüísticos que jalonan la obra. Un texto juguetón que, en definitiva, se toma a broma la gravedad de los mayores, incapaces de manejar las emociones y siempre prestos a rebajar los refrescantes entusiasmos infantiles. Leer esta novela no solo no está prohibido, sino que es altamente recomendable.
Con la concesión del premio, Diego Arboleda (Estocolmo, 1976), corona una breve etapa de producción literaria de juventud que comenzó en 2008 con Tic-Tac, libro de cuentos premiado por la Diputación de Badajoz ese mismo año, y prosiguió con Mil millones de tuberías, su continuación, Aventuras en espiral y Papeles arrugados, obras creadas al alimón con quien se ha convertido en su ilustrador de cabecera, Raúl Sagospe (Madrid, 1974).
Desde Canal Lector felicitamos a autor, ilustrador y editor, y animamos a disfrutar de su fructífera colaboración, en especial de esta estupenda muestra de espíritu revoltoso y pasión libresca.
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