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Luego de 14 años, Carmen Barvo ha decidido culminar su impecable gestión al frente de Fundalectura, para dedicarse a proyectos personales. Entrega una organización sólida y plena de realizaciones entre las que sobresalen la colaboración de la fundación en el diseño y ejecución del Plan Nacional de Lectura y Bibliotecas del Ministerio de Cultura de Colombia, el apoyo en la implementación de la Estrategia Fiesta de la Lectura del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la participación en el Plan Nacional de Lectura y Escritura de los Ministerios de Cultura y Educación de Colombia, facilitando la adquisición de millones de libros de las colecciones semilla para más de 20.000 instituciones educativas en todo el país y de miles de colecciones para primera infancia que hoy se encuentran disponibles en todas las bibliotecas públicas del país y los centros de atención del ICBF.
Deja un sinnúmero de publicaciones que acompañaron gran parte de los programas y proyectos realizados, como los libros que recogieron el patrimonio de nanas, rimas y canciones de pueblos indígenas, afrocolombianos, campesinos y rom que constituyen la colección de enfoque diferencial del ICBF en versión impresa y digital.
Títulos como “Los bebés sí pueden leer” o el “Manual de lectura en voz alta” que, en sucesivas reimpresiones, han superado los 50.000 ejemplares, convirtiéndose en herramientas fundamentales de maestros y padres en su labor como mediadores de lectura, son una muestra de la valiosa huella que Carmen Barvo, no solo como gestora, sino también como editora, deja de su trabajo en Fundalectura.
A ese acervo editorial se suman los libros de análisis de resultados de la Encuesta de Hábitos de Lectura, Consumo de Libros y Asistencia a Bibliotecas Públicas que el DANE ha realizado desde el año 2000 para el Ministerio de Cultura y otras entidades públicas y privadas.
La voz de Carmen Barvo ha sido fundamental en el presente siglo para que las autoridades gubernamentales tanto del orden nacional como distrital hayan puesto las políticas públicas de lectura, escritura, bibliotecas y acceso al libro entre los asuntos prioritarios para el desarrollo de las comunidades.
Por esas y muchas razones más, Carmen Barvo se ha ganado el agradecimiento de su equipo de trabajo, de los promotores que han visto que esta es una apuesta que vale la pena, de las familias que encontraron en la lectura un espacio de afecto y crecimiento;, de los miembros de la cadena productiva del libro que respondieron a sus convocatorias para contribuir a los planes gubernamentales, de quienes participaron en los multitudinarios congresos de lectura que organizó cada dos años; de los autores de libros para niños y jóvenes que vieron como su trabajo fue cada vez más visibilizado y valorado, y en general de todas las comunidades a donde Fundalectura ha podido llegar, en todo el país, de manera silenciosa pero dejando una huella profunda.
Fuente: Fundalectura
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