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Las Bibliotecas Escolares/CRA (Centros de Recursos para el Aprendizaje) del Ministerio de Educación de Chile (MEC) están gestionadas por un equipo de profesionales que desde 1993 desarrolla una de las experiencias de éxito más notables en lengua española. En sus inicios, el gobierno del país organizó y condujo la dotación de las llamadas Bibliotecas de aula de enseñanza básica para 9.300 establecimientos educativos, con el objetivo de mejorar la calidad y equidad de la educación de los estudiantes del país.
Junto a esta iniciativa, por esos años el MEC –apoyado por el Banco Mundial– llevó a cabo la implementación de bibliotecas escolares (BE) de enseñanza media con el enfoque de Centros de Recursos para el Aprendizaje. El espacio, entonces, pasó a ser un lugar de formación para la información, investigación y recreación, y a poseer además todos los recursos de aprendizaje del establecimiento: materiales impresos, recursos concretos, materiales audiovisuales y recreativos.
Esta visión se ha ido fortaleciendo a lo largo de estas casi tres décadas en activo hasta convertir la BE en un componente fundamental de los centros educativos, una instancia formativa que presta un servicio de apoyo y respaldo al proceso de aprendizaje y promueve el avance del proyecto educativo, el fomento de la lectura y la correcta implementación del currículum. Sin vacilaciones puede decirse que su buen uso ha tenido como consecuencia directa una mejor implementación del currículo escolar.
El CRA actúa como un instrumento que facilita el proceso educativo, pues permite el acceso de la comunidad escolar a una amplia colección de recursos. Por ello, sus deberes son múltiples: desde el apoyo formal y los requerimientos curriculares hasta el ámbito de lo lúdico y recreativo.

Desde hace unos años, Bib. CRA tiene en marcha una biblioteca digital con más de 3.000 títulos
Las BE tienen como cometido fundamental fomentar el interés por la información, la lectura y el conocimiento, elementos que -según sus principios fundacionales- constituyen el camino hacia el saber y la formación personal. Esto se logra a través de una innovación constante de su gestión pedagógica y administrativa.
Para ello es necesario que cuenten con una institucionalidad que avale su trabajo y les permita poner a disposición de sus usuarios los recursos y herramientas para su formación integral. Estos deben ser relevantes para el proyecto educativo del establecimiento, considerando la gestión curricular, el fomento a la lectura, la investigación y la alfabetización informacional.
Las BE CRA ponen a disposición de la comunidad educativa espacios que van más allá de lo físico, generan y mantienen ámbitos creativos y dinámicos, definidos y organizados adecuadamente, acogedores para los usuarios y con libre acceso a los recursos. En su ADN también está propiciar puntos de encuentro y aprendizaje a través de experiencias significativas vinculadas al proceso de enseñanza, lo recreacional y la vida cotidiana. De esta manera se genera un impacto en los individuos y en la comunidad, a través del intercambio humano y cultural entre los distintos actores.
La labor de las BE CRA está orientadaa la comunidad escolar al completo: estudiantes, docentes, directivos, administrativos, padres y a todo aquel que tiene relación con el establecimiento, en su ámbito interno y externo. Esto incluye la creación de redes de colaboración con diversas entidades culturales, académicas y otras bibliotecas.
Los valores básicos de esta acción que se extiende por todo el país son, según recoge su página web:
1. La creatividad, fomentando la actualización e innovación en los distintos ámbitos de su labor.
2. El trabajo en equipo con un espíritu colaborativo, respetando la horizontalidad y la valoración del trabajo de cada integrante.
3. La diversidad, entendiendo la biblioteca escolar como un lugar en donde es bienvenido el pluralismo: un lugar abierto y acogedor donde todos tienen cabida.
4. Un fuerte compromiso con los objetivos del programa y la convicción por la importancia de la lectura en el desarrollo humano.
5. Contar con un servicio de calidad que entregue respuestas adecuadas y oportunas a lo largo del país
La red, actualmente coordinada a nivel nacional por Andrea Labra, da cobertura en los establecimientos subvencionados de Educación Básica y Media, a los que en 2018 se ha sumado la Educación Especial (discapacidad intelectual, auditiva y autismo).
A principios de 2019 están registradas en Chile 11.079 bibliotecas escolares; 8.547 en Educación Básica (EB), 2.429 en Educación Media (EM) y 103 en Educación Especial (EE). Del servicio se benefician alrededor de 1.969.818 estudiantes de EB, 767.814 de EM y 8.232 de EE, aproximadamente.
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