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La editora de publicaciones de Edebé, Reina Duarte, después de más de dos décadas en el mundo editorial cree que todos los niñas y niñas "tienen derecho al acceso a los buenos libros, por lo que en nuestro sello es prioritario que las obras sean asequibles en precio".
En las respuestas a un cuestionario que le sometió Canal Lector, Reina Duarte reseña su trayectoria profesional y la historia ya centenaria de Edebé y reafirma sus convicciones en el sentido de que en la editorial no solo pervive el mismo espíritu con el que nació, sino que es una empresa moderna e internacional que ofrece productos y servicios educativos que incluyen el uso de las nuevas tecnologías.
En coherencia con esa filosofía, subraya que "teniendo en cuenta la época social y económica de nuestros días, la formación para dar oportunidades a los jóvenes es si cabe más vital que nunca".
Canal Lector: Resultaría interesante conocer cómo fueron sus inicios en este mundillo y qué diferencias sustanciales aprecia entre la realidad editorial de entonces y la actual.
Reina Duarte: Ya en mi época universitaria mi objetivo era trabajar en el mundo editorial, así que comencé muy pronto colaborando con informes de lectura y correcciones con agencias literarias y editoriales muy diversas. Sin embargo, fue casual que acabara conociendo el mundo de la edición de libros infantiles y juveniles. Sencillamente, me robó el corazón. Encontré la combinación perfecta entre tres pasiones: el mundo de la empresa, mi amor por los libros, y la contribución a crear desde la infancia un mundo de personas más cultas, más libres, más imaginativas. Desde entonces no he dejado de formarme en este mundillo.
Después de veinte años, continúo experimentando la misma emoción por mi trabajo siendo directora de Publicaciones del Grupo Edebé. Me apasiona ser empresaria y hacer rentables los proyectos, tanto como me apasiona leer miles de manuscritos y detectar el talento, y corregirlos, y orientar a escritores, ilustradores, diseñadores… Y sigo creyendo que la edición infantil y juvenil es la fuerza que moverá el mundo de mañana. No obstante, sí he detectado cambios entre la realidad de entonces y la de ahora. Y quizá el más peligroso es que, socialmente, los libros y la lectura (en cualquier soporte) están perdiendo valor últimamente. Es como si, a fuerza de abundancia tras unos años de bonanza (diversidad de buenos títulos, editoriales con proyectos educativos y creativos distintos, librerías infantiles o con sección infantil y juvenil en todos los municipios, bibliotecas con dotaciones económicas para comprar novedades…), la sociedad hubiera olvidado que no siempre fue así, que treinta años atrás la LIJ en España era un páramo, que hay que luchar y pagar para que sigan existiendo buenos escritores e ilustradores, buenos traductores, editoriales plurales, crítica literaria, bibliotecas y librerías con fondos… Me da pena que algunos adultos, incluyendo a educadores, padres, políticos…, no sólo no fomenten que cada niño o niña de nuestro país reivindique el derecho a tener su propia biblioteca particular en su hogar (que es su itinerario como ser humano), sino que parezcan ir en contra amparándose en la crisis económica.
¿Qué criterios ha establecido su sello a la hora de conformar la línea editorial?
El proyecto de Edebé nace de la convicción de que la literatura es una herramienta para educar a niños y jóvenes, capaz de desarrollar todas sus dimensiones: la dimensión artística, la dimensión emocional, trascendente, estética, cognitiva, etcétera. Por ello, incluimos en nuestro proyecto obras de ficción y no ficción para todas las edades (desde 0 a 18 años), de autores españoles y extranjeros, contemporáneos y clásicos, y de todos los géneros y subgéneros. La calidad prima en nuestros criterios de selección, simultaneada con la adecuación a la edad a la que se dirigen nuestras publicaciones y respondiendo a los gustos y tendencias de los lectores en cualquiera de los formatos que se demanden. También pretendemos aportar un valor de originalidad destacable, responsabilidad y vanguardia. Y finalmente, creemos que todos los niñas y niñas tienen derecho al acceso a los buenos libros, por lo que en nuestro sello es prioritario que las obras sean asequibles en precio.
¿Podría relatar una anécdota que recuerde especialmente este tiempo como editora?
Tengo guardadas en la memoria cientos de experiencias: fui la primera editora de Carlos Ruiz Zafón durante más de diez años, he publicado al jugador de baloncesto Pau Gasol, soy la editora de los libros infantiles de la ex ministra de Cultura Ángeles González Sinde y he conseguido tres Premios Nacionales con Han quemado el mar, de Gabriel Janer Manila; Palabras envenenadas, de Maite Carranza, y La isla de Bowen, de César Mallorquí, así que os aseguro que me sobran las anécdotas estupendas. Pero para reírme de mí misma confesaré una que sólo me afecta a mí. Cuando empecé a trabajar en este mundillo apenas conocía a nadie. Conseguí entonces un diccionario de autores que había editado la OEPLI con la foto, la biografía y la bibliografía de todos los escritores de literatura infantil y juvenil españoles contemporáneos, y lo memoricé de cabo a rabo: la cara del escritor o escritora, sus títulos principales, su currículo... Sólo de esta forma me atreví a asistir a los primeros eventos públicos (congresos, entregas de premios…) sin tanto miedo a hacer el ridículo como sentía. Eso sí, con más de uno y más de una era difícil identificar la fotografía con la persona que me estaban presentando, y eso que no existía el Photoshop.
¿Cómo ha evolucionado Edebé desde su creación, en el siglo XIX? Nació como un proyecto pedagógico (textos educativos), pero hace ya un par de décadas dio un salto hacia lo literario…
En efecto, la editorial Edebé-Ediciones Don Bosco nació hace más de un siglo, en aquella Barcelona industrial, para publicar obras que dieran una oportunidad de empleo y de mejorar su vida a los jóvenes de las clases más humildes, mediante los manuales de oficios, revistas culturales y libros formativos. De hecho, su primera publicación fue El joven instruido. Tiene sentido por tanto que, tras completar un catálogo de manuales de texto para todos los ciclos formativos, en los años noventa del pasado siglo XX, Edebé afrontara el reto de crear esa buena biblioteca de lecturas para los niños y jóvenes.
El hecho de que hoy Edebé sea una empresa moderna que ofrece productos y servicios educativos, que incluyen el uso de las nuevas tecnologías, plataformas, e-books, apps…, y que se haya extendido no sólo en toda España sino también en diversos países de América Latina, como México, Argentina, Brasil…, no impide que siga alentándonos el mismo espíritu con el que nació. Incluso diría que, teniendo en cuenta la época social y económica de nuestros días, la formación para dar oportunidades a los jóvenes es si cabe más vital que nunca.
¿Qué perspectiva –respecto del futuro de la edición– vislumbra su editorial? ¿Cómo valora el auge de la autoedición en su campo, la LIJ?
Creo que la crisis económica pasará y que los buenos editores seguirán haciendo falta con su profesionalidad y talento para marcar un criterio y garantizar una calidad en los libros que se ofrecen a los lectores. Porque seamos claros, las nuevas tecnologías permiten que cualquiera edite un libro, pero sin ningún filtro crítico. Y no nos engañemos, muchas personas piensan que escribir un libro infantil y hasta ilustrarlo es facilísimo, y se lo autoeditan, y lo cuelgan en la red, y hasta lo venden, y seguro que a sus familiares les encanta… Pero no todo vale, y alguien debe decir entre tanta oferta qué es bueno y qué es malo, qué es Literatura con mayúsculas, y qué no lo es. Por poner un ejemplo: todos hacemos hoy en día nuestras fotografías con móviles, cámaras digitales…, y nos autoeditamos álbumes de fotos, pero eso no nos convierte en artistas de la fotografía ni nos van a exponer en un museo; alguien con conocimientos nos dice esta fotografía es Arte y esta otra fotografía es un recuerdo de las vacaciones de fulanito con valor sólo para fulanito, sus amigos y su familia. Me gustaría pues augurar a las editoriales de LIJ ese papel de responsabilidad, independientemente de que la edición sea en formato papel (que se toca, se huele, se siente, se comparte…) o en formato digital (cómodo, barato, etcétera), cuyo crecimiento creo que será enorme, tanto mediante plataformas, ebooks, apps…
¿Cómo ha recibido las novedades del mundo digital, desde el libro electrónico hasta el moderno sistema que facilita la comunicación con los lectores (Facebook, Twitter, blogs…)?
Como he dicho, el mundo digital y de las redes sociales tiene tal potencial que es imparable y yo misma me reconozco adicta como usuaria en todos los ámbitos: comunicación personal, profesional y pública, consultas profesionales, investigación, consumo cultural de lecturas, cine, música… Por tanto, en Edebé el uso de todas las herramientas telemáticas es constante y creciente: como productos, servicios, vías de contacto con nuestros clientes, marketing, etcétera, etc. Es un descubrimiento revolucionario y ha llegado para quedarse sin dejar de evolucionar a una velocidad increíble.
Eso no quita para que se compagine ese consumo y ese uso digital con otros consumos culturales y con otras formas de relacionarnos. Me pongo como ejemplo yo y pienso: “Vale, soy adicta a mi mundo Apple y no sé ir a ningún sitio sin mi portátil Macbook, mi smartphone iPhone y mi tablet iPad, pero también voy a las salas de cine y de teatro, mi casa está llena de libros preciosos y maravillosos en papel que son mi tesoro, no me pierdo un concierto de mis grupos favoritos, visito los museos una y otra vez con la excusa de cualquier nueva exposición y, sobre todo, quedo con las personas a las que quiero con toda la frecuencia posible cara a cara. Me resulta divertidísimo intercambiar mensajes por Whatsapp, etcétera, pero no hay invento digital que compita con una cena romántica o una tarde de chicas haciendo unas risas.
¿Qué cambio perciben que han experimentado los lectores respecto a los que había cuando se creó la colección literaria de la editorial, en los años noventa? ¿Es más exigente el lector actual, o son otros los cambios que se aprecian?
Los lectores siempre están cambiando, pero se mantiene una constante: les encantan las historias. Así que independientemente de los soportes a través de las cuales las reciban, las buenas historias que transmiten los buenos escritores seguirán haciéndoles reír, soñar, llorar, pasar miedo, intrigándoles… En efecto el lector actual manifiesta abiertamente sus gustos, elige desde pequeño, y eso es tener criterio propio, y ese criterio se ha forjado en estos años de democracia, mediante una educación y una oferta plural. Espero que no lo olvidemos, pues es difícil construir una sociedad más culta, pero es fácil destruir lo conquistado.
¿Cómo valora globalmente (trato con los autores/ilustradores, con el público lector, la distribución…) su experiencia como editora?
Me siento una privilegiada por todo lo vivido profesional y humanamente, creo que me ha hecho mejor persona y desde luego me ha hecho feliz, así que confío en que, humildemente, mi servicio a la sociedad a través de los millones de libros que he publicado y han llegado a otros tantos millones de niños y jóvenes hayan contribuido a mejorar este mundo.
Reina Duarte (Bilbao, 1964), es directora de Publicaciones del Grupo Edebé, presidenta del Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil, copresidenta de la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil, miembro del Consejo Asesor de la Institució de les Lletres Catalanes y vocal de la Junta Directiva de la Associació d’Editors en Llengua Catalana. Entre 2006 y 2010 simultaneó su labor editorial trabajando para el Internacional Board on Books for Young People (IBBY) como vicepresidenta de este organismo no gubernamental. También ha dirigido programas de radio sobre literatura infantil y esporádicamente ha impartido el curso sobre libro infantil y juvenil en el Máster de Edición de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
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