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En el marco de los talleres de formación para promotores de lectura en espacios no convencionales, nos visitó Grazia Gotti, maestra, librera y activista en la promoción de la lectura que fundó la reconocida librería para niños Giannino Stoppani en Bolonia. Compartimos un breve recuento de las palabras que impartió esa tarde en el Biblioteca Pública Gabriel García Márquez:
"Aunque me crie en una ciudad universitaria, ni mi padre ni mi madre se graduaron de una carrera universitaria. Aun así mi madre amaba leer, sabía latín y algo de inglés.
No fui a tiempo a la universidad después del colegio, no fui a una escuela superior porque era pobre pero también inteligente, y gracias a ello me mandaron al liceo clásico, que sinceramente era muy aburrido.
Todo esto lo viví en los años 60, en un mundo que estaba cambiando radicalmente.
Cuando más joven, dejé de ir a la escuela sin contarle a mi familia. Me iba a la ciudad a diario y un día llamaron a mi mamá a preguntar por qué no había vuelto, yo no quería volver ahí. Saber enseñar es algo que no le queda fácil a todos. Cuando yo inicié trabajando como maestra fueron los libros los que me salvaron, si no hubiese tenido libros, no habría sabido qué y cómo enseñar.
Como decía, en ese entonces tenía dos posibilidades: trabajar o estudiar y yo me demoré, pero volví a estudiar para maestra y trabajaba mientras. Tenía muy buenas posibilidades para escoger a donde ir a trabajar. Trabajaba en una institución pública y estudiaba pedagogía de noche.
De Antonio Faetti, maestro de la historia de la literatura infantil, aprendí de libros para niños y junto con unas compañeras, decidimos armar un grupo que llamamos Giannino Stoppani en homenaje al protagonista de la novela italiana Il giornalino di Gian Burrasca escrita por Vamba.
Giannino Stoppani es un niño de clase media que vive en una familia hipócrita, un niño rebelde que molesta a los adultos y los confronta, es un personaje muy notable en el imaginario colectivo de los italianos. Con mi grupo fundamos un círculo cultural para promover la literatura infantil y creamos la librería para niños. Desde entonces tengo dos trabajos, uno como librera y otro como maestra en la región italiana de Emilia Romaña.
En 1963 se abre la Feria del Libro Infantil de Bolonia, la fiesta más grande del libro para niños y desde entonces comencé a dar la vuelta al mundo.
Los invito a inventarse un trabajo en el mundo del libro para niños. Los libros para niños siguen en aumento, los piden mucho, este mundo está destinado a seguir creciendo, hay miles de posibilidades para escritores, ilustradores, diseñadores, en fin. Y es que en los libros para niños hay historias, detrás de los libros para niños se esconden identidades descontentas con la realidad que encuentran a través del arte la posibilidad de expresión y ese es su gran valor. No es posible vivir una vida sin imaginación y sin el arte liberador. No olviden que nunca se termina de crear, están a tiempo. Piensen que Carlo Collodi escribió Pincoho teniendo más de cincuenta años. Recuerden cómo comienza Alicia en el país de las maravillas. Alicia se aburre viendo a su hermana leer un libro sin ilustraciones y ve un conejo, los invito a seguir al conejo blanco”.
Fuente: Fundalectura
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