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Los índices de población sin techo han subido en Nueva York (EEUU) durante los últimos años y el Departamento de Educación de la ciudad ha puesto en marcha diversas iniciativas al respecto, entre ellas un programa de colaboración mediante el que se enviarán maestros a dieciocho centros de acogida para homeless, con la idea de apoyar a niños y jóvenes e iniciarles en el acto de leer.
Los profesores se comprometen de forma voluntaria a participar en todo tipo de actividades entre las que destaca el "Club de lectura después de la escuela", una propuesta que nace para ayudar a todos esos estudiantes que, a causa de sus condiciones de vida, alcanzan tasas de absentismo escolar y resultados académicos por debajo de la media. Chicos y chicas que además no tienen posibilidad de acceder a libros y cómics con la misma facilidad con la que lo hacen el resto de compañeros.
El alcalde de la ciudad ha fomentado este proyecto tras conocerse que, según informa el diario NY1, más de 81000 estudiantes de las escuelas públicas (uno de cada trece) se quedaron sin hogar durante el último año.
Para los profesores es dificil evaluar a alumnos que o bien nunca acuden a clase o van cambiando de centro escolar en función de las nuevas oportunidades que surgen para la familia. Con este programa los maestros se desplazan hacia sus lugares de residencia y se ofrecen para complementar esas ausencias y enseñar a los padres, al mismo tiempo, a trabajar con sus hijos la lectura.
Una experiencia piloto, iniciada en Brooklyn, que se suma al resto de iniciativas que ya están empezando a implantarse para mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos. Posteriormente, se realizará una evaluación para estimar si este tipo de propuestas incide en el desarrollo de la afición por la lectura de la población con la que se trabaja. En las primeras fases se trabaja con libros ilustrados y títulos atractivos con sencillas tramas. Paulatinamente se detectan los diferentes niveles de lector existentes en cada centro para adecuar sus intereses a los materiales que se ofrecen.
El crecimiento de las tasas de población sin hogar constituye una de las paradojas de, posiblemente, una de las ciudades más ricas del mundo. Albergues como Mision Bowery, (una institución que se mantiene de donaciones privadas), señalan en sus informes anuales que preocupa el hecho de comprobar que gran parte de los usuarios habituales de estos espacios son familias enteras.
[Imagen: NY1 (c)]
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