Ledicia Costas Álvarez nació en Vigo (Pontevedra) una tarde de septiembre. De pequeña, lo que más le gustaba era " leer, arrancarle los cables a las muñecas y visitar cementerios". Dos de las costumbres de entonces las sigue practicando habitualmente, una de ellas se ha convertido en profesión. Licenciada en Derecho, ejerció unos años como abogada, pero desde muy joven fue mucho más feliz (e hizo mucho más felices a los demás) escribiendo.
Su primera novela publicada fue Unha estrela no vento (Edicións Xerais 2000), libro publicado en plena adolescencia y que acaba de alcanzar su 17ª edición. Desde entonces han visto la luz un buen número de historias con las que ha obtenido los premios más importantes de la literatura infantil y juvenil.
Escarlatina, la cocinera cadáver (Anaya, 2015), fue reconocido con el Premio Nacional de LIJ y el Premio Merlín, además de ser incluido en la Lista de Honor del IBBY en el Congreso Internacional celebrado en Auckland, Nueva Zelanda, en 2016. Ha sido traducido a un gran número de idiomas.
También con su libro de cuentos Un animal chamado néboa, obtuvo el Premio Losada Diéguez de creación literaria.
Sus obras más recientes son El corazón de Júpiter y La balada de los unicornios, (Anaya, 2018), en donde se narra la historia de Ágata, una aplicada y carismática inventora que aprende nuevas técnicas en una peculiar escuela. Una joya literaria, que podemos encuadrar en el subgénero steampunk. De nuevo ha conseguido el aplauso de la crítica y del público, al obtener por segunda vez (es una de las pocas autoras que lo ha conseguido) el Premio Lazarillo de OEPLI.
Los gustos literarios de Ledicia son variados. Según afirma en la descripción incluída en su web "me gustan las historias de brujas, fantasmas y muertos. Soy una lectora apasionada de autores como Agustín Fernández Paz, Neil Gaiman, Angela Sommer-Bodenburg, Astrid Lindgren o Philip Pullman. Mi director de cine favorito es Hayao Miyazaki y mi serie de referencia Dragon Ball, basada en el manga escrito e ilustrado por Akira Toriyama. Me apasionan las ilustraciones de Ana Juan y Nicoleta Ceccoli."
Ha sido dificil confeccionar esta lista porque fueron mucho los títulos que marcaron su infancia y adolescencia. Como ella misma reconoce, si tuviese que hacer la misma lista dentro de unos días, probablemente elegiría otros porque "el estado de ánimo influye en este tipo de elecciones".
Imprescindibles en la maleta de Ledicia Costas
Este libro crea un universo tan poderoso y tan fascinante que nunca logras salir de él. Necesito releerlo con cierta frecuencia. Junto con "La daga" y "El catalejo lacado" conforma la trilogía que más me ha marcado hasta el día de hoy.
¿Quién no ha querido volverse diminuta alguna vez y colarse por los agujeros de la pared, para ver quién estaba al otro lado? En algún momento de mi infancia llegué a creer que en mi casa vivía una familia de personas diminutas, gracias a esta obra de Mary Norton.
Para mí una extraordinaria novela de experiencia, cargada de emoción y sensibilidad, donde se vive la amenaza de Hitler desde la mirada de una niña.
Es una obra donde lo absurdo y lo divertido se entrelazan dando lugar a una historia sobrecogedora,
que habla sobre la indiferencia de los adultos y la incomprensión que a veces sienten los niños.
Lo leí con catorce años y me marcó profundamente. Me hizo cuestionarme el concepto de inocencia, asociado a la infancia.
Fotos de portada: Eugenio Álvarez
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