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Diseño de un Proyecto de Lectura (Segunda parte)

 

Señalamos a continuación una serie de consideraciones generales que no debemos olvidar a la hora de planificar un Proyecto de Lectura:

  • El Proyecto estará perfectamente integrado en el Proyecto Educativo del Centro y en el Proyecto Curricular.
  • Será diseñado –y puesto en práctica– por todo el equipo docente (no sólo por los profesores de Lengua y Literatura).
  • Se promoverá la formación continua del profesorado en temas de lectura y creación literaria.
  • Se favorecerá y valorará la creación literaria espontánea y creativa de los niños. En la medida en que escriban y se sientan valorados por sus compañeros y por sus adultos significativos (maestros y padres), sentirán mayores deseos de leer las producciones de los demás, tanto las de sus iguales como, en un momento posterior, las de autores desconocidos.
  • Los alumnos deben tener un protagonismo considerable en el diseño del Proyecto.
  • Será prioritario el conocimiento de su psicología, preocupaciones y gustos.
  • Se implicará a los otros agentes de la educación lectora (padres, bibliotecarios...), definiendo claramente las funciones y responsabilidades de cada uno. En el caso de los padres, se diseñará un plan paralelo de formación en torno a la lectura.
  • Se creará un clima y una cultura lectora en todo el centro (en las actitudes, los comentarios, las campañas, las ambientaciones, etc.).
  • Se trabajará alrededor de la biblioteca escolar y las bibliotecas de aula. Para ello se concebirá la biblioteca escolar como un centro de documentación, información y recursos y un eje sobre el que girará todo el desarrollo del proceso curricular.
  • Se tendrán en cuenta las diferencias (capacidades, actitudes, intereses...) entre los alumnos.
  • Lectura y escritura se entenderán y planificarán como dos procesos independientes, pero paralelos y complementarios.
  • Se aprovecharán los Medios de Comunicación de Masas y las Tecnologías Avanzadas de la Información integrándolas en el Proyecto de Lectura como herramientas fundamentales.
  • Se realizará un trabajo multidisciplinar perfectamente coordinado.
  • En todo momento se favorecerán la investigación, la reflexión, el respeto y el estímulo.
  • Se integrarán en el Proyecto de Lectura los lenguajes no verbales.
  • Se diseñará un programa de sensibilización artística, enseñando a los estudiantes a interpretar y «leer» las ilustraciones de los libros, tanto de Literatura Infantil y Juvenil como los documentales.
  • Todo el proceso estará envuelto en una dinámica rigurosa y sincera de autoevaluación en la que se analizarán tanto las didácticas como las actitudes y motivaciones mostradas por alumnos y profesores, la idoneidad de los materiales y recursos, la temporalización, etc.
  • Se registrarán por escrito todas las incidencias, aciertos y fracasos, observando no sólo a los alumnos sino también al equipo de profesores (llevar un diario del proceso ayuda a no olvidar las ideas positivas que muchas veces se pierden, a matizar cada intervención con las vivencias «frescas» y a ser más objetivos).

CONCLUSIONES

Como decíamos al principio, la familia, la escuela y la biblioteca son los agentes y ámbitos no sólo de la Animación a la Lectura sino también de todo el proceso lector. Cada uno de ellos debe asumir sus responsabilidades sin delegarlas en los otros.

Todos los instrumentos y estrategias de animación (encuentros con autores, hora del cuento, talleres literarios, clubes de lectores, libro-fórum, etc.) son positivos sólo si forman parte de un proyecto amplio, coherente y continuado en el que se definan los objetivos, el grado de profundización, las actitudes y el clima afectivo a adoptar por el bibliotecario o maestro.
Resaltar la absoluta necesidad de llevar a cabo una programación rigurosa que persiga la coherencia y la globalidad de estrategias, instrumentos, materiales, etc. y que parta siempre de la detección de las necesidades de los destinatarios.

La demanda a las distintas administraciones de la puesta en práctica de cursos de especialización en programación y evaluación de Planes de Lectura y Animación Literaria y la exigencia de su apoyo estratégico y financiero no a campañas puntuales (semanas o días del libro) sino a programas globales de Animación Lectora, no serán una excusa para paralizar o eludir nuestro propio compromiso.

En resumen, si queremos mejorar las encuestas catastrofistas que circulan por doquier (unas que hablan de «¡escasísimos índices lectores!», otras que acusan al sistema de producir futuros universitarios con comprensión lectora casi nula y formación lingüística plana), debemos entender la lectura como un proceso complejísimo y de capital importancia a lo largo de toda la escolaridad.

La incidencia de los problemas de lectura (ya sea de comprensión, de hábitos, o de fluidez) en el fracaso escolar es trascendental por lo que merece la pena embarcarse en la ardua y apasionante travesía de diseño y desarrollo de un minucioso Proyecto de Lectura en el que se dé un protagonismo absoluto a la biblioteca escolar como centro de recursos para el aprendizaje y como herramienta imprescindible para el descubrimiento del gozo literario.
                                                                                                                                                                                                                                                 Este texto es una colaboración de Kepa Osoro

 

Bibliografía:

Lectura y educación
Comprensión lectora
 

 
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