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Con el fin de sensibilizar a los niños ante los peligros de las pistolas, el colegio de primaria Strobridge Elementary School, de la bahía de San Francisco, ha ofrecido a sus alumnos la oportunidad de cambiar sus revólveres de juguete por un libro y un billete de una rifa.

Durante la jornada, que se llamó ‘Safety Day’ o día de la seguridad, hubo miembros de los cuerpos locales de policía y bomberos que hablaron con los niños sobre las normas de seguridad de las armas y el fuego. “Jugar con pistolas de juguete y decir ‘te voy a matar’, les desensibiliza,” –dijo Charles Hill, director del colegio Strobridge Elementary School de Hayward, “y cuando se hacen mayores –advirtió–, les resulta más fácil utilizar un arma de verdad”.
Sin embargo, el grupo Responsible Citizens of California, que defiende el derecho a la posesión de armas de fuego, se opuso al programa, con el argumento de que “jugar a polis y cacos o a los cowboys, es una parte natural de la infancia”. “Aunque las intenciones del colegio son buenas y es cierto que las pistolas se utilizan para crímenes” – añadió el portavoz del grupo, Yih-Chau Chang– “se utilizan con más frecuencia para la defensa propia, evitando crímenes”. Además, Chang insistió en que las pistolas de juguete son de colores brillantes y dijo que esto hacía que fuera “prácticamente imposible confundirlas con pistolas de verdad”.
En respuesta a ese comentario, Hill se refirió a una tragedia reciente en Kentucky, donde un niño se mató mientras jugaba con una pistola que confundió con un juguete, y que era de color rosa.
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