|
3. Estructuras y esquemas organizativos
La mayoría de los profesores transmiten sus conocimientos utilizando textos expositivos y argumentativos. Estos textos presentan unas estructuras bien determinadas. Conocerlas, no sólo de boquilla, sino de forma procedimental, es una obligación curricular de la que no se puede escaquear ningún profesor, imparta la asignatura que imparta.
Es necesario que el alumnado escriba fragmentos o párrafos en todas las áreas, siguiendo el modelo de los esquemas organizativos elementales de los textos expositivos y argumentativos: causa-consecuencia, enumeración descriptiva, problema-solución, idea principal-ejemplo, secuencia temporal, comparación.
Si así se hiciera, seguro que muchos de los problemas de comprensión y expresión lectora se difuminarían.
4. Visualizar los textos
Una de las quejas más comunes del profesorado es que los alumnos no saben hacer resúmenes. Normal. Pocos son los enseñantes que se deciden a enseñarles dicha virguería textual. Sin embargo, todos concitan su opinión en afirmar que saberlos hacer son decisivos en el éxito escolar.
La verdad es que hacer resúmenes y esquemas –en definitiva, visualizar el texto de una manera mucho más funcional y esencial– no es tarea fácil. De ahí la necesidad de que todo el profesorado se involucre en dicho objetivo.
Entre las muchas actividades pre-resúmenes que pueden hacerse indicamos a continuación algunas que están al alcance procedimental de todo profesor.
Tomar apuntes
Pero no al modo espartano y autoritario. Tomar apuntes es una técnica que requiere su tiempo. Conviene ir poco a poco. Por ejemplo: se avisa al alumnado de que se les leerá un texto expositivo sobre la superstición de la pata de conejo o sobre el feudalismo o sobre las rocas metamórficas (que ya son ganas de fastidiar). Se les pedirá que, mientras el profesor lee dicho texto, tomen notas o ideas de dicha lectura. Y se les especifica: que tomen nota de las ideas que capten de modo claro y exacto. Terminada la lectura, se pondrán en común. Se discutirá la pertinencia de las ideas apuntadas y se corregirán los errores. Finalmente, cada alumno, con sus notas tomadas, elaborará un texto tratando de imitar al que el profesor acaba de leer. Y se volverán a leer en voz alta.
Se trata de una actividad que, practicada con cierta asiduidad, ayuda, y mucho, a desarrollar la atención y, sobre todo, a distinguir qué ideas merecen la pena ser tomadas y cuáles no; en definitiva, a separar lo esencial de lo accesorio.
Reducir textos
Muchos textos son abusivos, no sólo por la información que transmiten, sino por la forma en que lo hacen. Una técnica que ayuda a preparar al alumnado para hacer resúmenes consiste en proponerles que reduzcan textos a lo esencial. Lo esencial suele decirse mediante verbos y sustantivos. Por tanto, la poda de los textos consistirá en tachar aquellas palabras que no transportan ninguna información significativa, o, por el contrario, redundante, dado el grado de repeticiones que contienen.
Resúmenes, esquemas, mapas conceptuales y diagramas
Visualizar el contenido de los textos expositivos y argumentativos mediante el acomodo de resúmenes, esquemas, mapas conceptuales y diagramas requiere un conocimiento previo de las distintas estructuras de ambos textos.
Y esto se enseña. De un modo procedimental, desde luego. Primero, el profesorado toma en sus manos un texto expositivo/argumentativo y anuncia a la clase que en la pizarra realizará un resumen, un esquema, un mapa conceptual o un diagrama. Lo que sea. Esta actividad la repetirá cuantas veces sean necesarias: por ejemplo, las mismas que necesita para explicar cualquier concepto matemático, histórico y literario.
Segundo: seguro que el alumnado, vista la perfección con que su profesor realiza estas virguerías visuales esquemáticas, ya no tendrá ningún problema en hacer lo propio. Y si la tiene, pues ya se sabe: el profesorado vuelve a usar la pizarra y…
5. Transcodificaciones
Las transcodificaciones consisten en trasladar el contenido de un texto a una tipología textual diferente a la que está escrita. Si es expositivo, transformarlo en narrativo; si es narrativo, en un poema. Y así sucesivamente.
Ni que decir tiene que el terreno más apetecible de las transcodificaciones es el ámbito de lo interdisciplinar. Un texto matemático se convierte en un texto narrativo, y viceversa. Un texto de ciencias sociales lo transformamos en un diario. Un texto de física y química en un poema.
Si algo exige la transcodificación de un texto es comprenderlo bien. Si no, es imposible transformarlo al antojo del transcodificador.
Las formas de transcodificar un texto son múltiples y variadas: tablas, gráficos, representaciones arbóreas, mapas conceptuales, etiquetas, gráficas, dibujos, tebeos, diario personal, reportaje periodístico, publicidad, declaración de un testigo presencial, telegrama, informe de radio, de televisión, poema, descripción de un anuncio, narración, tarjetas de presentación, textos deportivos, noticia, artículo de opinión, esquela, teatro, guiñol…
Todos los conocimientos que vienen en los libros pueden ser transcodificados, manipulados y transformados, siguiendo unas pautas concretas que, previamente, el profesorado establecerá y que serán de obligado cumplimiento.
Conclusión
Un planteamiento interdisciplinar, aunque se limite a rozar aspectos concretos del currículo, exige no sólo un cambio de mentalidad del profesorado, también lo exige del alumnado, acostumbrado como lo hemos acostumbrado a vivir las áreas como asignaturas, compartimentadas y ajenas, y lo que es peor, enfrentadas, a veces, al resto.
Este texto es una colaboración de Víctor Moreno
|