Buscar por    
Edad
  
País
  
  Género
  
Soporte
   
Temas
 
Estás en : Home  /  Buenas prácticas  /   La importancia de la tipografía. Entrevista con Fernando Fuentes

La importancia de la tipografía. Entrevista con Fernando Fuentes

Proceso de rotulación del cómic Así calló Zaratrusta, de Nicolas Wild (Dibbuks, 2013)
 
Fernando Fuentes es rotulista de cómics, maquetador y diseñador de tipografías. También ha realizado carteles para diversos cortometrajes y publicado varios artículos sobre el mundo del tebeo. Colabora activamente con distintos fanzines, ha sido profesor en el Máster de Novela Gráfica de I con I e imparte habitualmente charlas y ponencias en distintos foros, como el Salón del Cómic de Barcelona.
 
Artesanos como él engrandecen las historias que leemos. Sin su trabajo en cada página (diseña todos aquellos elementos visuales exceptuando los propios de la escenografía, es decir, bocadillos, cartuchos narrativos, onomatopeyas, títulos y logotipos propios de la historia), las viñetas estarían incompletas y las tramas perderían todo su sentido. Se trata pues de una profesión fundamental que, muchas veces, pasa inadvertida o es escasamente conocida.
 
Entrevistamos a Fernando, al que pillamos entre trenes y actividades profesionales diversas, entre dos ciudades, para que nos cuente más cosas acerca de esta admirable labor:
 
¿En qué fases de trabajo se divide la tarea de rotular que desempeñas para las editoriales?

Eso depende un poco del tipo de serie y del tipo de cómic. Aunque he rotulado a autores españoles como el mercado español es el que es casi siempre hago adaptaciones de otros idiomas al castellano. En esos casos lo primero que recibo son los materiales originales y una traducción. Como ya hay muchos autores que ya tienen una tipografía que les gusta mucho y con la que rotulan todos sus trabajos, y que quieren que se use en sus traducciones, mi trabajo es ir añadiendo el texto de la traducción según las directrices que ya te ha dado el autor.

En otros casos la rotulación original es manual e incluso está integrada en los archivos que te facilitan, con lo que el primer paso sería preparar unos archivos, siempre manteniendo los originales, borrando ese texto original. El segundo paso sería estudiar la rotulación original, empaparte de ella y conocerla mejor que el propio autor.  El siguiente paso para mí es decidir si merece la pena crear una tipografía, o varias, para la rotulación o buscar una que se adapte, y el último paso es siempre meter el nuevo texto intentando, por todos los medios, conservar lo máximo posible la estética del autor original.

No hay que olvidar que la rotulación es dibujo y es muy fácil traicionar a los autores originales si no tienes un cuidado exquisito. En este último paso incluyo el retocar onomatopeyas y títulos. Muchas veces redibujando totalmente el original.

Otro método de trabajo, que he hecho muy poco porque se demanda muy poco en este país, es la rotulación a la americana. Es este tipo de rotulación el rotulista se encarga de todo el proceso de rotulación, desde la colocación de los bocadillos y cuadros de texto en la página hasta el introducir el texto en esos mismos bocadillos. Este tipo de rotulación precisa leer cuidadosamente el guion y estudiar el dibujo. En este caso hay que intentar evitar lo que yo llamo «efecto pegatina», muy habitual en el cómic americano, y que consiste en aquellos bocadillos que parecen pegatinas puestas encima del dibujo en vez de estar integrados en él.

¿Cuándo merece la pena hacer una tipo

Pues normalmente cuando el estilo de la rotulación original es tan particular que buscar una tipo adecuada te va a llevar más tiempo que el hacer una «tipo de batalla», como yo las llamo, y además sabes perfectamente que si no haces esa tipo va a quedar peor.

¿Tu ámbito de trabajo está vinculado exclusivamente al cómic o también has desarrollado esta labor en otros formatos como el álbum ilustrado?

Al final uno trabaja según los encargos que tiene, y aunque lo que más me gusta es rotular, si me cae un maquetar un libro ilustrado, una novela, una revista o un libro teórico lo hago. Y, de todas maneras, siempre es agradable tener una dieta variada aunque tu plato preferido sea el cómic.

¿De dónde viene tu afición a esta indispensable tarea que, sin embargo, muchas veces es poco valorada por el lector? ¿Cómo comenzó todo?

Pues no lo sé… Yo soy lector de cómics de todo la vida. Pero me acuerdo de que en la primera época de Fórum a veces publicaban las portadas originales en los correos y yo me preguntaba que cómo eran capaces de hacer las adaptaciones de los títulos ingleses al castellano invéntandose las letras que faltaban y que quedara igual. En el instituto un profesor me dejó un tomo de Blake et Mortimer que estaba fatal rotulado y recuerdo como eso me fastidió la lectura. También, sobre la misma época, me leí el Estela Plateada de Moebius en el que el autor tenía un texto sobre la experiencia de trabajar según el método americano y en el que explicaba que no comprendía como los dibujantes americanos dejaban la rotulación en manos de terceras personas. Ese texto estaba ilustrado con las viñetas originales y era muy gracioso, siendo amable, comprobar que la rotulación española no respetaba para nada la estética la rotulacioón orginal y carecía de personalidad. 

También, sobre esa época, empecé a ser consciente de las horrorosas rotulaciones de los tebeos de Bruguera que tenía por casa. Luego, con los 90 bien entrados y ya con ordenador en casa, empecé a darme cuenta de algunos tebeos USA empezaban a utilizar tipografía en vez de rotulación manual. Pero todo esos conocimientos que iba cogiendo por simple curiosidad, sin ninguna teoría detrás de ellos, no imaginaba ni por asomo que acabarían siendo mi trabajo. Años más tarde tuve una crisis existencial y me dije que yo quería trabajar editando cómics, en ese momento y mientras me reconvertía, todo ese bagaje, todo ese interés que siempre había tenido por la letra en el cómic, pero más como curiosidad que como otra cosa, cristalizó en un deseo de que las ediciones que cayeran en mis manos tenían que tener un cuidado máximo con la letra. Lo que me forzó a aprender de diseño de tipografía, caligrafía, lettering y todo un mundo del que no era realmente consciente hasta entonces.

Rotular es una labor que implica gran responsabilidad pues influye definitivamente en el aspecto estético definitivo que presentará el tebeo ¿destacarías alguna propuesta “histórica” en la que la importancia de la rotulación resultase vital para el éxito final de la obra?

¿Éxito artístico o comercial? Cómo éxito artístico te citaría a Will Eisner en general pero con especial atención a Contrato con Diosen The Spirit no era él el rotulista pero sigue siendo una rotulación impresionante—, Asterios Polyp de Mazzuccellicualquier tebeo de Manel FontdevilaSandman de Gaiman en el que su rotulista Todd Klein hace un trabajo impresionante… Hay muchos que citar, pero en esto de la rotulación, si no te das cuenta de ella es que está bien hecha. Si la notas normalmente es que es mala.

¿Qué autores o cómics valoras especialmente en lo que se refiere a las tipografías que incluían en sus cartuchos y bocadillos? ¿Cuáles son aquellos que, para ti, han hecho historia? Imaginamos que personajes como Tintín y su autor Hergé abrieron la senda para que se acuñasen abecedarios vinculados especialmente a sus aventuras. Hoy en día identificamos a muchos creadores también a través del tipo de letra que utilizan (Joan Sfarr, Jason...)

Tipografía como tal, y en el sentido estricto de tipografía, solo se empieza a usar en el cómic de manera consciente, sin contar las chapuzas de Bruguera, en los 90 con la aparición de la tipografía informática. Antes lo que había era rotulación manual. Y esa rotulaciones seguían unos módelos caligráficos concretos. La pregunta de «¿quién ha hecho historia?» tiene su miga porque no es hasta que los autores empiezan a darse cuenta de que son precisamente autores no encontramos letras con personalidad propia más allá de seguir las convenciones de su entorno.

En España creo que Max y Manel Fontdevila tienen un cuidado exquisito al usar la letra. En los USA el underground empezó a explorar las posibilidades expresivas. En Europa la generación de Moebius hizo lo propio. Y sí, Hergé usaba una rotulación muy particular, muy reconocible, adelántandose varias decadas a los autores que he citado, y que, por cierto, no me gusta nada —prefiero con mucho el estilo de Peyo—.

¿Cuál es tu tipografía preferida? 

La Fonteys, que pondré a la venta dentro de muy poco tiempo. Cuando lo haga pediré que me pongais un enlace a la tienda. O la PRoca, que es la tipo que diseñé para Paco Roca. O la que hice para rotular a Johan y Pirluit. No, ahora en serio y sin tanto autobombo, aunque obviamente tengo tipografías que me gustan más que otras no tengo una tipografía favorita. Eso sería un tanto absurdo teniendo en cuenta que cada trabajo te pide un estilo diferente y que incluso la Comic Sans puede ser una tipo muy digna de usar, es una de las tipografías más legibles para disléxicos. Vamos, que más que tipos mejores o peores hay tipos bien o mal usadas.

La labor que realizas ha sufrido una importantísima evolución a lo largo de los años, pasando de la caligrafía casi artesana, a mano y por parte del propio autor, al uso de técnicas digitales que favorecen el proceso y el trabajo en equipo ¿puedes hablarnos un poco más de este proceso histórico?

En mi blog tengo un post bastante largo sobre historia de la rotulación que va que ni pintado para esta pregunta.

¿Con qué editoriales colaboras habitualmente? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Aunque he trabajado con muchas editoriales ahora trabajo mayoritariamente para Dibbuks. Me encargo de la rotulación de todos los tomos de Spirou y de cualquier otra cosa que me encarguen. Estoy muy orgulloso de la rotulación de De tripas y corazón de Pozla que ha salido recientemente a la venta. De mis próximos proyectos sabe más Ricardo Esteban, el editor de Dibbuks, seguramente te los podrá decir mejor que yo.

¿Cómo es el modus operandi en otros países como Francia? ¿Estamos a la altura de otras industrias europeas y americanas o nos encontramos en otro nivel?

En el mercado franco-belga siguen teniendo rotulistas a mano y buenos grafistas. Tienen mucho autor, incluso entre los más comerciales, que se preocupan de tener un estilo de letra propio. Aunque también me he encontrado casos de tebeos rotulados con una tipo gratuita de esas de Dafont, en serio no useis Dafont, llenas de defectos que luego había que hacer auténticas marranadas para solucionarlos. Pero no conozco tanto su mercado para saber como se enfrentan a la adaptación de material extranjero.

Lo del mercado americano es otro cantar, tienen muy pocas traducciones, Astérix es casi desconocido allí, y solo podría hablar de que ellos al menos tienen dos fundiciones tipográficas de letras especializadas para cómic. En ese sentido sí que están a otro nivel, desgraciadamente a nivel técnico las tipos que he podido estudiar de estas fundiciones son bastante normaluchas.

Muchas gracias, Fernando.

Para saber más sobre el tema os recomendamos leer los distintos artículos que ha publicado en su blog personal sobre la historia de la rotulación y otros aspectos relacionados.

 

 
 
 

 

 

 

 
Envíanos tu comentario: