Los proyectos de Blexbolex suponen siempre una agradable sorpresa para los lectores infantiles y juveniles. Pocos autores hay en el panorama actual capaces de crear un ecosistema gráfico tan personal como el que consigue el artista francés. Con talento, fusiona el genoma del cine y del cómic para configurar un relato trenzado con técnicas serigraficas (disciplina en la que es todo un experto); que generan escenas y personajes cercanos a los conceptos de "línea clara" -contornos definidos, colores planos...-; pero con una honda huella de la estética vintage y un claro gusto (que los lectores agradecemos), por la experimentación. A medio camino entre la novela de aventuras y el relato onírico, alterna personajes reales con otros siniestros, pero carismáticos, compañeros -como el propio pirata que da título a la obra- (un esqueleto al que le gusta hacerse respetar a base de terroríficas prácticas); e, incluso, homenajes solapados a clásicos de la literatura (el joven que ejerce de narrador recuerda en cierta medida a El Principito). Hyeronimus, (¿un guiño a El Bosco?); viaja en tren agobiado por una complicada realidad familiar. Pasará unos días del verano junto a su tío en Villa Perthuis. La casa sirve como casilla de salida para una aventura que transita por escenarios urbanos y naturales en donde confluyen canales y callejones. En el agua distingue una embarcación con una misteriosa tripulación: una joven asombrosamente pálida, un marinero felino y, sobre todo, un siniestro marinero, jefe de la banda, que obliga al chico, de forma violenta, a convertirse en grumete. La figura cadavérica del personaje perseguirá siempre al niño, aunque consiga escapar. Aventura, acción y fantasía inquietante, con prosa de gran calidad, para evocar difusos días de infancia. Un relato editado con exquisita elegancia.
Los proyectos de Blexbolex suponen siempre una agradable sorpresa para los lectores infantiles y juveniles. Pocos autores hay en el panorama actual capaces de crear un ecosistema gráfico tan personal como el que consigue el artista francés. Con talento, fusiona el genoma del cine y del cómic para configurar un relato trenzado con técnicas serigraficas (disciplina en la que es todo un experto); que generan escenas y personajes cercanos a los conceptos de... Seguir leyendo
El tiempo del capitán Brett

Aún recuerdo aquellos años de mi infancia, cuando el tiempo parecía haberse detenido.
Aquel viaje interminable...Mi familia atravesaba un momento difícil: mi padre se había marchado al extranjero por trabajo, y mi madre, con un embarazo delicado, se debilitaba día tras día.
Su salud empeoró mucho y, finalmente, tuvo que ingresar en un hospital.
Yo no podía quedarme con ella.
Así comenzó todo.