Metty ha querido descubrir su destino desde que tenía uso de razón. Con diez años recién cumplidos acude a la aclamada médium y profetisa Madame Fayola Le Beau para conocer el futuro, como mandan los cánones cuando se tiene esa edad. Debe intuirse a partir de la interpretación del tatuaje que obtienen como regalo (para ayudar a comprender el significado es posible consultar el diccionario de sinos, incluido en la parte final del libro). El suyo representa un cráneo negro sujeto por una mano con un guante violeta, ¿qué quiere decir esta inquietante ilustración? Frente a otras más obvias, el dibujo de la protagonista propicia interpretaciones siniestras y sirve como leitmotiv para generar la melodía narrativa, teñida de momentos dramáticos como la extraña desaparición de su padre y la búsqueda de certezas para encontrarlo. Ese sendero lleva a la joven hasta New London, una sugerente y peculiar urbe en donde tendrá que luchar contra poderes ocultos. La travesía propicia una reflexión no solo para el personaje principal, también para los lectores: ¿nuestro futuro está trazado de antemano o podemos elegir quién queremos ser a pesar de los condicionantes que puedan existir? Una interesante propuesta, excelentemente editada, que entronca con la mejor tradición del fantasy para preadolescentes.
Metty ha querido descubrir su destino desde que tenía uso de razón. Con diez años recién cumplidos acude a la aclamada médium y profetisa Madame Fayola Le Beau para conocer el futuro, como mandan los cánones cuando se tiene esa edad. Debe intuirse a partir de la interpretación del tatuaje que obtienen como regalo (para ayudar a comprender el significado es posible consultar el diccionario de sinos, incluido en la parte final del libro). El suyo representa un cráneo negro sujeto por una mano con un... Seguir leyendo
METTY JONES y el tatuaje de la calavera

POZOSCURO
Había algo extraño en el billete de Metty. Lo inspeccionó por enésima vez mientras el vagón traqueteaba a su alrededor y serpenteaba a través de los túneles del metro de Londres.
Tuvo que entornar los ojos para leer las letras que había en la parte superior. "Pozoscuro", exponían con un peligroso fulgor morado.
¡Pero si no existía ese lugar!