El pequeño fantasma está cansado de su devenir solitario y errático por el Gran Éter. Y en consecuencia, decidido a plantear ante la mismísima reina Mónica XVI la posibilidad de tomar nuevos derroteros, por ejemplo... ¿qué tal una mudanza al mundo real?. Sin embargo, como todo el mundo sabe, esta travesía es altamente compleja para un simple espectro. De entrada tendrá que superar tres pruebas: ganar en una carrera de varios kilómetros por un bosque de este reino a Mauro, el centauro; enfrentarse a la sirena Elena en una competición de apnea, y vencer al cíclope Sebastián en un combate cuerpo a cuerpo. Solo de esta forma tendrá acceso a la convivencia con humanos: ¿creéis que lo conseguirá? El anhelo de pertenencia (siempre queremos lo que no tenemos), y la búsqueda de la propia identidad están fantásticamente representadas con una paleta de colores vivos, detalles cercanos al humor absurdo y un depurado universo onírico en el que transitan personajes que, a pesar de sus conflictos internos, ofrecen una cara amable y divertida.
El pequeño fantasma está cansado de su devenir solitario y errático por el Gran Éter. Y en consecuencia, decidido a plantear ante la mismísima reina Mónica XVI la posibilidad de tomar nuevos derroteros, por ejemplo... ¿qué tal una mudanza al mundo real?. Sin embargo, como todo el mundo sabe, esta travesía es altamente compleja para un simple espectro. De entrada tendrá que superar tres pruebas: ganar en una carrera de varios kilómetros por un bosque de este reino a Mauro, el... Seguir leyendo
El fantasma que quería existir

Había una vez un fantasma igual que todos los demás fantasmas. Es decir, que era muy blanco, traslúcido y se daba por hecho que no existía.
Como todas las entidades y seres que creemos que no existen, el fantasma vivía en el Gran Éter.