Con motivo del centenario del fallecimiento, en un lamentable accidente, de Antoni Gaudí, se recrea la biografía del arquitecto a través de los momentos más importantes de su infancia, adolescencia y adultez, con especial énfasis en los años en los que convirtió en realidad todos sus proyectos, muchos de los cuales hoy son admirados por millones de personas y han sido declarados patrimonio mundial de la UNESCO. Sus aportaciones al movimiento cultural, literario y artístico al que se le asocia, el Modernismo, se hacen evidentes al observar cualquiera de sus grandes obras. Las líneas curvas, el tratamiento de las asimetrías, el particular uso de los espacios y volúmenes y ese estilo orgánico que integra elementos de la fauna y la flora están presentes en emblemáticos monumentos como El Capricho, la Casa Batlló, la cripta de la Sagrada Familia, la fachada de la Natividad, la Pedrera, la Casa Vicens o el Park, el Palacio y la Colonia Güell. Con destacada atención a la incesante curiosidad que mostró en su infancia, a las relaciones con sus padres o a la tenaz determinación que mostró por explorar al máximo la creatividad frente a las convenciones sociales o culturales de su época, Jordi Folck traza un emotivo panegírico, desglosado en seductoras imágenes, inspiradas en la línea clara pero con personalidad propia, cinceladas con bocetajes sueltos y vigorosos que aportan personalidad a cada escena, fiel al estilo que ha hecho tan popular a la dibujante Ximena Maier. Un acercamiento, ideal tanto para el ámbito doméstico como para el escolar, a una de las figuras más importantes de las corrientes artísticas de finales del siglo XIX y principios del XX.
Con motivo del centenario del fallecimiento, en un lamentable accidente, de Antoni Gaudí, se recrea la biografía del arquitecto a través de los momentos más importantes de su infancia, adolescencia y adultez, con especial énfasis en los años en los que convirtió en realidad todos sus proyectos, muchos de los cuales hoy son admirados por millones de personas y han sido declarados... Seguir leyendo
GAUDÍ

—Papá, ¿qué es un cal-de-re-re-ro? —preguntó el muchacho que
aún no había cumplido los tres años. Parecía un querubín: sus ojos
contenían el mar, sus cabellos, el sol, y su tez era delicada como
las amapolas. A veces, parecía de cristal.
—Un cal-de-re-ro soy yo. O tu abuelo Francesc. O los padres
de tu mamá. Somos artistas. Transformamos el cobre;
con una buena tunda de martillazos sacamos las formas que
guardaba escondidas: una paella, un jarrón, o un alambique…