|
La planificación
Una vez establecidos los objetivos y, en función de estos, ver las actividades que vamos a organizar, deberemos hacer una planificación minuciosa de todas ellas teniendo en cuenta los siguientes elementos:
-
El grupo o grupos a quiénes van dirigidas. Habrá actividades dirigidas a todo el colectivo, otras a las diferentes etapas de la ESO, Bachillerato, Ciclos Formativos, o para los padres de los alumnos, o para los profesores.
-
Si la actividad va a generar trabajo en el aula y en qué áreas. Algunas actividades requerirán un trabajo previo y posterior.
-
El calendario: es muy importante establecer qué fases va a tener la actividad y cuándo se va a desarrollar cada una.
-
Los responsables de la organización y el desarrollo de cada actividad. Cada actividad deberá tener un responsable que la organice, gestione y haga su seguimiento. El bibliotecario será el coordinador de todas ellas.
-
Los materiales, los espacios, las colaboraciones de expertos y el presupuesto. Para cada actividad se debe prever el tipo de materiales que vamos a necesitar: pueden ser de propia creación, que aporte la comunidad educativa, o en colaboración con la biblioteca pública de la zona, ONG u otras instituciones Asimismo, por cada actividad debemos plantear en qué espacios se van a realizar (la propia biblioteca, el centro cultural de la zona, la Biblioteca Pública...). Tendremos que decidir también si va a participar alguien externo a la comunidad educativa. Por ejemplo, si organizamos cuentacuentos, puede ser el propio alumnado, profesorado, los padres o algún experto quienes lo lleven a cabo. Por último, habrá que realizar un presupuesto.
La evaluación
El modelo de evaluación del programa habrá de establecerse de acuerdo con los objetivos que nos hayamos propuesto. Entre los aspectos que debemos evaluar podrán figurar los siguientes:
-
La valoración y el acercamiento a la biblioteca.
-
La ampliación del fondo documental.
-
La producción de materiales propios.
-
El número de préstamos, horario de la biblioteca, ampliación del presupuesto.
-
La participación de los diferentes estamentos de la comunidad educativa.
-
La colaboración del profesorado implicado directamente y del resto de profesores.
-
La participación en la CCP y colaboración de los Departamentos y Tutorías.
-
El grado de satisfacción generado por cada actividad.
-
La adecuación a las diferentes etapas educativas.
-
El desarrollo de valores de solidaridad, respeto y tolerancia.
-
La colaboración con otras instituciones, bibliotecas u organizaciones.
Ejemplo de actividad: Club de Lectura
Elegiremos en primer lugar el centro de interés sobre el que girará nuestra propuesta de lectura: la situación del medio ambiente, la violencia juvenil, el paso a la madurez, la guerra, la situación de la mujer en distintas culturas, el viaje iniciático en la literatura, etc.
Objetivos
-
Fomentar la lectura entre alumnos y profesores.
-
Convertir la biblioteca en un lugar de encuentro cultural que sirva de complemento a las actividades lectivas.
-
Elevar la participación de los alumnos y profesores en la biblioteca.
-
Hacer de la lectura una actividad compartida.
Planificación
En la primera reunión del grupo de trabajo se llevará a cabo la elección de tema y de las lecturas que se van a proponer a los alumnos. Lo mínimo sería programar una lectura por trimestre en cada nivel; si se pueden hacer más, mejor, pero eso dependerá de los miembros del grupo de trabajo, su disponibilidad horaria, etc. Una vez hecha la selección de lecturas, informaremos a los alumnos de nuestro plan y les invitaremos a participar en él, advirtiéndoles de que es una actividad de carácter voluntario. Se les proponen las lecturas y se les facilita una breve reseña de las mismas para que elijan aquella que les atraiga más. Una vez establecida la obra sobre la que vamos a trabajar, se fija la fecha en que debe estar leída y se informa de todo ello a los lectores.
El paso siguiente consistirá en nombrar a los responsables de programar la actividad que se va a llevar a cabo. De acuerdo con el nivel al que vaya dirigida, podrá consistir en juegos, charlas, libro-fórum, proyección de películas basadas en las obras leídas, etc. que permitan analizarlas e intercambiar opiniones sobre las mismas.
Una cuestión importante a la hora de plantear este programa es en qué horario llevaremos a la práctica estas actividades. Lo más adecuado sería hacerlo dentro del horario lectivo para no «castigar» a los alumnos que se han apuntado, pero no siempre será posible. En algunos centros todos los grupos coinciden en el horario de tutoría; si se da este caso, se puede plantear la posibilidad de hacerlo en ese momento.
El lugar para desarrollar estas actividades es la biblioteca. Los recursos que necesitamos son, fundamentalmente, libros. Hemos de disponer de ejemplares suficientes de los títulos seleccionados como para atender la demanda. Tal vez el presupuesto de la biblioteca pueda cubrir los gastos derivados de la actividad, pero no siempre es así. Una posible solución es que el grupo que coordina las actividades se constituya en «grupo de trabajo» bajo el amparo del Centro de Profesores de la zona, con lo que se accede a una pequeña ayuda económica que puede venir bien. En otros casos también se puede recurrir al préstamo colectivo de las bibliotecas públicas.
Evaluación
Acabada cada una de las actividades, el grupo de trabajo valorará cuestiones como las siguientes:
-
Si la actividad llevada a cabo ha resultado adecuada.
-
El nivel de participación del alumnado y profesorado.
-
El grado de satisfacción –medida a través de una encuesta– de los alumnos y profesores que han asistido.
-
Propuestas de mejora.
Este texto es una colaboración de Elena Yáguez y Mª José Zamora
|