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Propósito de la evaluación
Si la implementación del Plan de Lectura y Escritura del Centro (PLEC) requiere abordar, por un lado, actuaciones de formación literaria y, por tanto, de enseñanza literaria, y, por otro, actuaciones de comprensión de textos para el desarrollo de las competencias lectoras y escritoras en todas las áreas y ciclos de la Educación Secundaria Obligatoria, la evaluación del mismo, en consecuencia, ha de centrarse fundamentalmente en las dos intervenciones citadas y en su repercusión en las biografías lectoras del alumnado.
Las necesidades de control, de evaluación, no deben alejarnos de los cometidos esenciales del plan: el incremento de las prácticas lectoras, la educación literaria y, no lo olvidemos, la frecuentación de la biblioteca escolar como recurso de apoyo al trabajo intelectual y de libre acceso a todo tipo de documentación. En consecuencia, a la hora de evaluar el propósito principal es la formación de lectores (escritores) competentes.
Delia Lerner (2001) nos previene al respecto cuando indica que hay que «evitar la reducción de lo enseñando en función de las necesidades del control. Esto no significa renunciar al control, sino hacer coexistir actividades en las cuales sea posible controlar la comprensión y el aprendizaje de la lectura en general –sin perjudicarlos– con otras que promuevan la elección por parte de los alumnos y favorezcan que ellos lean mucho. Se trata, en suma, de abrir espacios donde los alumnos puedan ejercer en la escuela esa práctica extensiva de la lectura que es la predominante en
nuestra sociedad»1.
Para la evaluación del proyecto lector han de elaborarse herramientas que permitan detectar la incidencia de las intervenciones acometidas con el alumnado, el profesorado y la comunidad educativa, y es especialmente significativa la repercusión en la comprensión y formación lectora y el avance en las prácticas de lectura y escritura del alumnado. Toda información tanto de carácter cuantitativo como cualitativo ha de ser registrada. La variedad en instrumentos y fuentes de información consultadas ha de ser premisa fundamental de la evaluación del PLEC. No debe desdeñarse a ningún sector implicado a la hora de consultar y recoger datos.
En este proceso continuo y actualizado de evaluación nos interesa el análisis de las situaciones de partida:
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Del alumnado: prácticas de lectura, experiencias lectoras y escritoras, posibilidades de acceso a los libros, relaciones con los libros, ambientes y climas en los que el libro está o no presente, uso, frecuencia de acceso y contenidos más utilizados de la Internet...
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Del profesorado: conocimiento de Literatura Infantil y Juvenil y de libros informativos y documentales para todos los niveles, de estrategias de comprensión lectora y de fomento de la lectura/escritura, de actividades para la elaboración de trabajos de investigación y documentación, de los recursos idóneos para apoyar la acción mediadora...
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De los sectores implicados y del contexto de trabajo: disponibilidad de los padres y madres, espacios, bibliotecas, librerías, personas con las que contar, administraciones de apoyo, información...
La evaluación cualitativa del PLEC debe propiciar que todos los sectores implicados manifiesten sus opiniones y valoraciones a través de entrevistas, encuestas, reuniones, etc. Por otra parte, no tiene sentido la evaluación del PLEC descontextualizada del resto de los elementos del proyecto educativo del centro, ni se trata solo de evaluar resultados, «sino el cómo, a qué precio, con qué ritmo, con qué medios, con cuántos esfuerzos, a qué costa, para qué fines» (Santos Guerra, 1995)2. Es necesario tomar conciencia de que hay que realizar una autoevaluación en las reuniones de los equipos. Conseguiremos de este modo explicitar y dedicar un tiempo muy necesario a la reflexión y evaluación.
Criterios y procedimientos
A lo largo del curso el responsable de la biblioteca escolar, junto con los coordinadores de ciclo, jefes de departamentos, el equipo de apoyo a la biblioteca y el equipo coordinador del PLEC, debe disponer de unos indicadores, criterios o referencias que le permita conocer la calidad de los trabajos, así como aquellos aspectos relacionados con todos los agentes y elementos que configuran el proyecto.
Sin olvidar que las acciones principales del proyecto lector se llevan a cabo en el ámbito del aula, hemos de atender también a aquellas que se desarrollan en los espacios de lectura y escritura consignados en la siguiente tabla.3
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Biblioteca Escolar |
Recursos documentales ubicados en el aula |
Biblioteca Personal (Familia) |
Biblioteca Pública |
Ciberespacio |
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- Libros y otros recursos documentales seleccionados en función del alumnado, el plan de estudios, las áreas y el proyecto lector y escritor.
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- Lecturas y textos ligados a tareas planificadas.
- Selección en función del proyecto lector y los contenidos de las áreas y ámbitos.
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- Libros y otros recursos documentales de la familia.
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- Pluralidad de libros y otros recursos.
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- Selección de recursos electrónicos.
- Red social.
- Integración de todas las posibilidades de actos lectores y escritores.
- En crecimiento.
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- Espacio de lectura compartida / libre.
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- Espacio de lectura compartida.
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- Espacio de lectura privado.
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- Espacio de lectura libre.
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- Lecturas dirigidas / autodirigidas.
- Formación / afición lectora.
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- Lecturas guiadas.
- Formación lectora.
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- Lecturas compartidas/ autodirigidas.
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- Fomento de la lectura.
- Lecturas autodirigidas.
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- Comunidad lectora del colegio, del instituto.
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- Comunidad lectora de grupo aula.
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- Ambiente lector familiar.
- Biografía lectora del alumnado.
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- Comunidad lectora de barrio/local.
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Así, los indicadores tendrán en cuenta:
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Implicación, complicidad y apoyo de la familia.
Las condiciones familiares en cuanto a la posesión de libros y otros recursos documentales ayudan a la biografía lectora del alumno. En este ámbito privado, en fases iniciales, cobran especial relevancia las lecturas compartidas y, posteriormente, el garantizar los recursos (y la información) para el acceso y disfrute de las lecturas libres. El conocimiento real de los objetivos del plan lector y escritor a través de contactos y entrevistas por parte de la familia, su disponibilidad y grado de aceptación / participación en actividades en el aula y en la biblioteca y el papel que pueden adoptar como agentes dinamizadores de otros padres y madres, se convierten en criterios de interés.
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La colaboración regular con la biblioteca pública municipal.
En la biblioteca pública de la zona, con su oferta plural y de libre acceso, el alumnado ha de encontrar y acceder a pluralidad de libros y otros recursos. Es un espacio de lectura libre, que promueve y fomenta la lectura, procurando la generación de una comunidad lectora de barrio o local.
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La presencia de actividades del PLEC en el ciberespacio.
Es hoy especialmente atractiva la integración de las múltiples posibilidades de interacción que ofrece el ciberespacio para favorecer la lectura y la escritura. Por otra parte, hay que tener en cuenta que cada vez con mayor intensidad crece una red social en el ciberespacio que tiene la virtualidad de integrar muchas de las manifestaciones y posibilidades de los actos de lectura y escritura.
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El apoyo de la biblioteca escolar.
Es un espacio que permite una doble utilización como lugar de lecturas compartidas y libres, dirigidas y autodirigidas, que favorece la educación lectora y la afición por la lectura, contribuyendo a la creación de la comunidad lectora del instituto. La circulación de libros y recursos de la colección, seleccionada precisamente para apoyar al PLEC y al plan de estudios del centro, es un indicador que debe tenerse en cuenta, así como el grado de utilización del servicio de préstamo, entre otros, como consecuencia de la implementación del proyecto lector y escritor en las aulas.
La biblioteca, a través de anuncios en los tablones, comunicados, guías, boletines, sección en la sede electrónica del centro, suministra información a la comunidad respecto al desarrollo de actividades lectoras y escritoras y pone en marcha vías de difusión para el conocimiento de las producciones escritas y de las actividades conjuntas realizadas por el alumnado.
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La comunidad lectora y escritora del aula.
La creación y utilización de las secciones documentales específicas para la implementación más directa del proyecto de lectura y escritura promueven la constitución de una comunidad lectora de grupo aula. El aula es un excelente espacio para la lectura compartida y para un trabajo más reposado y profundo que incida en la formación lectora a través de las lecturas guiadas.
La selección de lecturas ha de realizarse en función del proyecto lector y los contenidos de las áreas y ámbitos, puesto que las lecturas y textos que se utilizan están ligados a tareas planificadas. A las tareas de formación lectora, añadiremos aquellas que tienen que ver con las tareas de lectura y escritura para aprender. Hemos de estar pendientes del grado de utilización de los recursos documentales ubicados en las aulas y de la competencia en la elaboración de proyectos documentales interdisciplinares.
Este texto es una colaboración de José García Guerrero
(1) LERNER, D. (2001): Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario. México D. F.: Fondo de Cultura Económica, Col. Espacios para la lectura, p. 107.
(2) SANTOS GUERRA, M. A. (1995): La Evaluación: un proceso de diálogo, comprensión y mejora. Archidona (Málaga): Aljibe.
(3) GARCIA GUERRERO, J.: «Biblioteca escolar y articulación de programas lectores». Junta de Andalucía, Consejería de Educación. En Revista Andalucía Educativa, nº 56. Sevilla, 2006. En línea (Consulta 20/03/2013)
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