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La evaluación del Plan Lectura y Escritura (Segunda parte)

 

Una idea básica que queremos destacar en este apartado es la siguiente: sin dejar de atender a los elementos que configuran un proyecto de lectura y escritura (implicación de la familia, uso de la biblioteca escolar, presencia de libros en las aulas, formación del profesorado…) y el impacto que tienen, hemos de centrar fundamentalmente la evaluación del PLEC en el alumnado.
Para ello, un instrumento que consideramos fundamental es que cada alumno disponga, durante los dos ciclos de la etapa de Secundaria, de una carpeta del proyecto lector y escritor (el portafolio de lectura y escritura que reflejará los procesos que coadyuvan a las biografías lectoras y escritoras del alumnado). Dicho esto, las informaciones extraídas nos permitirán mejorar las didácticas, modificar algunos de los elementos del proyecto y reconducir los procesos.

En un interesante trabajo4, la profesora Guadalupe Jover (2007) invita al profesorado de Secundaria a una revisión de los criterios y procedimientos de evaluación en el campo de la lectura en la escuela. Nos sumamos a su reflexión.

«Qué leer y cómo hacerlo, qué leer y qué hacer con lo leído: hagamos cuanto sea posible por alejarnos de un sistema en el que la única finalidad de la lectura en la escuela sea el canje por una calificación que permita el acceso al curso siguiente; hagamos cuanto sea posible por alejarnos de un sistema en que la lectura tenga tan sólo una dimensión individual al servicio de un engranaje resueltamente competitivo».


Los portafolios del Proyecto de Lectura y Escritura

Sugerimos la utilización de un tipo de evaluación informal que nos aporte información sobre los procesos de trabajo y las modificaciones que percibimos en la actitud del alumnado ante el hecho lector y las habilidades en el uso de los recursos bibliotecarios, sus cambios de percepción y apreciación de sí mismos y de lo que les rodea cuando se adentran en las obras literarias de libre elección, en los proyectos de trabajo, en las propuestas realizadas por el profesorado o por la biblioteca escolar…

Esta propuesta de evaluación del PLEC para un grupo aula o una clase se inspira en el «método de carpeta» (S. Valencia, 1993)5, un modelo de evaluación informal que, en el caso de la lectura y la escritura, puede resultar de enorme interés y posibilitar un acceso más personalizado y enriquecedor al conjunto de informaciones sobre los trabajos y logros del alumnado respecto al desarrollo de prácticas de lectura y escritura, la competencia literaria, la competencia en comunicación lingüística y las habilidades de trabajo utilizando otras fuentes documentales. Mediante el método de carpetas (portafolios lectores y escritores) podemos valorar y evaluar los procesos y producciones del alumnado en lectura, escritura y uso de los recursos.

Cada alumno y cada alumna dispondrán de un portafolio del proyecto de lectura y escritura. Previamente el equipo docente habrá determinado los materiales que deben incluirse en los portafolios, ajustándose a los objetivos formulados en el PLEC. Se trata de mantener en el aula un sencillo portafolio o bloc de anillas utilizado como contenedor de los materiales producidos por el alumnado relacionados con el uso de la documentación, las actividades de lectura y escritura y la utilización de los fondos bibliotecarios. El alumnado elaborará un índice a medida que introduzca documentos en su portafolio en fundas de plástico (sugerimos este sistema por su orden, limpieza y versatilidad), en el caso de que se opte por el soporte papel.

Este portafolio físico puede complementarse, según el grado de utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación por el alumnado y por la comunidad docente, con un portafolio electrónico.

Sea cual sea el soporte elegido, el portafolio del alumno puede contener:
 

  • Textos continuos: descriptivos, narrativos, expositivos, argumentativos, instructivos, hipertextos; y textos discontinuos: listas, formularios, hojas informativas, avisos, anuncios, certificados, vales y cupones, mapas, tablas, gráficos o diagramas, etc.
     
  • Textos literarios ajenos, artículos de producción propia, guías de lectura, guías de la biblioteca, recortes de periódicos o revistas, fotocopias sobre información de interés, fichas de actividades de educación en información, fichas/registros personales de lectura, recomendaciones de lecturas, guiones de presentación de libros, proyectos de trabajo en torno a un autor, libro o un tópico, trabajos diversos de documentación, textos creativos de producción propia, borradores de diversos tipos de textos y trabajos, fotografías, transparencias, presentaciones, comentarios, reflexiones…


En definitiva:

  • las carpetas personales del proyecto lector y escritor pueden mantenerse y utilizarse durante un curso o un ciclo;
  • el portafolio constituye una herramienta con la que el alumnado autoevalúa sus progresos;
  • un portafolio personal registra la evolución del alumnado en los procesos de composición de textos, presentaciones de trabajos, relación y tipos de libros leídos, investigaciones…;
  • las carpetas han de contener todos aquellos materiales que se considera que pueden proporcionar un conocimiento lo más completo posible de la evolución del alumnado en sus competencias de comprensión y gustos lectores y escritores.

 

Este texto es una colaboración de José García Guerrero

(4) JOVER, G. (2007): Un mundo por leer. Educación, adolescentes y literatura. Barcelona: Octaedro, col. Rosa Sensat, p. 64.
(5) VALENCIA, S.: «Método de carpeta para la evaluación de la lectura en clase: los porqué, los qué y los cómo». En Revista Comunicación, Lenguaje y Educación, 1993, n. 19-29, Madrid, pp. 69-75.

 
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