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La biblioteca escolar en la LOE. Competencias básicas del nuevo currículo
La biblioteca escolar aparece, de manera contundente, en el artículo 113 de la LOE1 y en los Reales Decretos de enseñanzas mínimas de Primaria y de Secundaria2.
El currículo pretende responder a las nuevas necesidades formativas planteadas a la institución escolar por el impacto de la revolución causada por las tecnologías de la información (casi tan importante y radical como la revolución industrial que la precedió), el impacto de la globalización y el impacto del conocimiento científico y tecnológico.
De las nuevas formas de producir, comunicarse y organizarse existentes en la sociedad surgen demandas formativas al sistema escolar más ambiciosas que en el pasado y que exigen de los alumnos:
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mayores capacidades de abstracción y elaboración de conocimientos;
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mayores capacidades de experimentar y aprender a aprender;
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mayores capacidades de comunicarse y trabajar colaborativamente;
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mayores capacidades de resolución de problemas;
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mayores capacidades de manejo de la incertidumbre y adaptación al cambio.
Se trata de poner el acento en la adquisición por los alumnos de unas competencias o capacidades válidas para cualquier contexto de la vida real.
El aprendizaje debe lograrse en una nueva forma de trabajo pedagógico, que tiene por centro la actividad de los alumnos, sus características, sus conocimientos y experiencias previas. Lo cual exige desarrollar estrategias pedagógicas adaptadas a los distintos ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos. Supone reorientar el trabajo escolar desde su forma actual, predominantemente lectiva, a otra en la que esta práctica –necesaria en relación a contextos y propósitos determinados– se enriquezca con actividades de búsqueda, de investigación y de creación por parte de los alumnos.
A través de estos procedimientos didácticos se busca lograr el aprendizaje de competencias de orden superior, como son la de análisis, interpretación y síntesis de información procedente de una diversidad de fuentes; de resolución de problemas; de comunicación de ideas, opiniones y sentimientos de manera coherente y fundamentada; de trabajo en equipo y adaptación al cambio.
Desde esta perspectiva del currículo, la biblioteca implica la posibilidad de trabajar en forma incomparablemente más rica que en el pasado.
La biblioteca es el ámbito privilegiado de trabajo de las habilidades de información. El rango de habilidades incluidas en el término «habilidades de información» cubre un terreno amplio de los ámbitos cognitivos del nuevo currículo: saber formularse una pregunta e identificar necesidades de información, relacionar la pregunta con conocimientos anexos, identificar palabras claves, frases y conceptos, organizar conceptos según el perfil de la búsqueda, analizar la búsqueda desde lo general a lo particular, identificar información relevante, comprender contenidos en varios tipos de medios, evaluar los recursos, interpretar, inferir, analizar información, adquirir el hábito de la lectura, la importancia de pensar sobre lo que leen, organizar, compartir y aplicar información objetivamente, pensar crítica y creativamente.
De estas habilidades, las más importantes en términos del aprendizaje del alumnado son aquellas habilidades cognitivas usadas por los alumnos al definir el propósito, y realizar la lectura, evaluación, síntesis, escritura y reflexión asociadas a un trabajo de indagación determinado. Las habilidades relacionadas con la búsqueda de fuentes, sean impresas u otras, en la biblioteca u otro lugar, son habilidades necesarias pero subordinadas a las mencionadas.
Desde la biblioteca escolar podemos dar la posibilidad de que alumnos y alumnas experimenten, de forma sistemática y a lo largo de su experiencia escolar, una relación con el conocimiento, de búsqueda, sistematización, interpretación y uso de la información, que a su vez los lleve a descubrir y aprender claves sobre cómo se aprende transformando así esa información en conocimiento.
Competencias básicas
El desarrollo de las competencias básicas debe permitir a los estudiantes integrar sus aprendizajes, poniéndolos en relación con distintos tipos de contenidos, utilizar esos contenidos de manera efectiva cuando resulten necesarios y aplicarlos en diferentes situaciones y contextos.
Para identificar las competencias básicas que deben incluirse en el currículo español se ha partido de la propuesta realizada por la Unión Europea, aunque tratando de adaptar ese marco general de referencia a las circunstancias específicas y a las características del sistema educativo español. De acuerdo con esas consideraciones se han identificado las ocho competencias básicas siguientes:
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Competencia en comunicación lingüística.
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Competencia matemática.
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Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico.
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Tratamiento de la información y competencia digital.
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Competencia social y ciudadana.
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Competencia cultural y artística.
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Competencia para aprender a aprender.
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Autonomía e iniciativa personal.
Estas competencias básicas no son independientes unas de otras, sino que están entrelazadas. Algunos elementos de ellas se complementan, se entrecruzan o abordan perspectivas complementarias. Además, el desarrollo y la utilización de cada una de ellas requieren a su vez de las demás. En algunos casos, esta relación es especialmente intensa; así, por ejemplo, algunos elementos esenciales de las competencias en comunicación lingüística, para aprender a aprender o del tratamiento de la información y competencia digital, que están estrechamente relacionadas entre sí, forman la base para el desarrollo y utilización del resto de las competencias.
«El trabajo en las áreas y materias del currículo para contribuir al desarrollo de las competencias básicas debe complementarse con diversas medidas organizativas y funcionales, imprescindibles para su desarrollo. Así, la organización y el funcionamiento de los centros y las aulas, la participación del alumnado, las normas de régimen interno, el uso de determinadas metodologías y recursos didácticos, o la concepción, organización y funcionamiento de la biblioteca escolar, entre otros aspectos, pueden favorecer o dificultar el desarrollo de competencias asociadas a la comunicación, el análisis del entorno físico, la creación, la convivencia y la ciudadanía, o la alfabetización digital. Igualmente, la acción tutorial permanente puede contribuir de modo determinante a la adquisición de competencias relacionadas con la regulación de los aprendizajes, el desarrollo emocional o las habilidades sociales.»3
Propuesta para desarrollar el currículum de ESO desde la biblioteca escolar
Algunas bibliotecas escolares llevan años avanzando paso a paso (pausadamente o con mayor velocidad según los casos) hacia la plena integración de la biblioteca escolar en la práctica docente cotidiana y en su aplicación en todas las áreas curriculares y transversales.
El cambio en las bibliotecas escolares comenzó, hace años, con la sentida necesidad de desarrollar aspectos relacionados con la lectura literaria y la animación lectora. Aspectos estos muy importantes en el desarrollo personal, afectivo y cognoscitivo del alumnado, ya que la lectura de textos narrativos, expositivos, poéticos y dramáticos enriquece la inteligencia emocional y procura una amplitud de miras y perspectivas imprescindibles para crecer como personas.
Continuando con ese proceso paulatino de cambio y sin renunciar en ningún caso a la formación literaria, se trata ahora de ir integrando la biblioteca escolar, de emplearla de manera natural y cotidiana, como antes se empleaban exclusivamente las guías del profesor y los libros de texto. La utilización de la biblioteca requiere una intervención pedagógica basada en el aprendizaje autónomo, a través del uso de diversos soportes de la información y de proyectos documentales integrados, y capaz de proporcionar habilidades de información al alumnado.
Las bibliotecas escolares son recursos imprescindibles para la formación del alumnado en una sociedad que demanda ciudadanos dotados de destrezas para la consulta eficaz de las distintas fuentes informativas, la selección crítica de las informaciones y la construcción autónoma del conocimiento. Son, al mismo tiempo, espacios privilegiados para el acercamiento a la lectura de textos literarios e informativos, en formato impreso, audiovisual o multimedia, para la adquisición del hábito lector y para configurar una comunidad de lectores polivalentes.4
Promoviendo cambios organizativos y mentales para consolidar el proceso de enseñanza-aprendizaje, poniendo el énfasis en el papel activo del alumnado como autores de su propio proceso de aprendizaje.
«La biblioteca escolar como ambiente enriquecedor que permite presentar múltiples perspectivas de conocimiento puede convertirse en una comunidad de aprendizaje integrado caracterizada por la participación y el trabajo por proyectos.»5
Es desde esta perspectiva donde tienen cabida los Proyectos Documentales Integrados / Interdisciplinares6
Este texto es una colaboración de Rosa Piquín
(1) LEY ORGÁNICA 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Boletín Oficial del Estado nº 106, jueves 4 de mayo de 2006, pp.17186-17187. El Artículo 113, dedicado exclusivamente a las bibliotecas escolares, dice:
1. Los centros de enseñanza dispondrán de una biblioteca escolar.
2. Las Administraciones educativas completarán la dotación de las bibliotecas de los centros públicos de forma progresiva. A tal fin elaborarán un plan que permita alcanzar dicho objetivo dentro del periodo de implantación de la presente Ley.
3. Las bibliotecas escolares contribuirán a fomentar la lectura y a que el alumno acceda a la información y otros recursos para el aprendizaje de las demás áreas y materias y pueda formarse en el uso crítico de los mismos. Igualmente, contribuirán a hacer efectivo lo dispuesto en los artículos 19.3 y 26.2 de la presente Ley.
4. La organización de las bibliotecas escolares deberá permitir que funcionen como un espacio abierto a la comunidad educativa de los centros respectivos.
5. Los centros podrán llegar a acuerdos con los municipios respectivos, para el uso de bibliotecas municipales con las finalidades previstas en este artículo.
(2) REAL DECRETO 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación primaria, Ministerio de Educación y Ciencia. BOE nº 293, de 4 de enero de 2007. En línea: http://www.mec.es/files/a43053-43102.pdf [26/06/2013).
REAL DECRETO 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. Ministerio de Educación y Ciencia. BOE nº 5 de 5 de enero de 2007. En línea: http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2007-238 [26/06/2013]
(3) REAL DECRETO 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria. Ministerio de Educación y Ciencia. BOE nº 5 de 5 de enero de 2007, p. 686.
(4) Plan Lectura y Biblñioteca (LyB)yB, Consejería de Educación de Andalucía.
(5) PIQUÍN, R.(2002): Memoria: proyecto de investigación «Nos informamos, comunicamos y aprendemos con Internet y los multimedia en la biblioteca escolar». Oviedo, 2002. (inédito), p. 2.
(6) PIQUIN, R y REY, A.: «Proyectos documentales integrados en la BE/CREA, ¿Qué son? ¿Cómo hacerlos?» Boletín Libro Abierto, 21. Málaga: Delegación Provincial de la Consejería de Educación en Málaga. Junta de Andalucía, 2005.
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