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Transformaciones didácticas que conlleva la biblioteca escolar
Al poner en marcha una biblioteca en la escuela no sólo se habrán de llevar a cabo modificaciones estructurales, espaciales, temporales y materiales. Sobre todo se habrán de producir transformaciones en las didácticas, en el concepto mismo de la labor docente y en las relaciones entre los agentes del proceso enseñanza/aprendizaje.
La biblioteca escolar entendida como eje del currículo impondrá al profesorado cambios radicales en su metodología:
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El libro de texto dejará de ser la fuente principal de información y conocimientos.
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Más que explicar conceptos, ideas y datos se tendrán que facilitar herramientas intelectuales que permitan al alumno sumergirse en el maremagno de información que le ofrece la sociedad de la comunicación con garantías intelectuales de que será capaz de seleccionar, jerarquizar, reestructurar, asimilar y fusionar con su propio bagaje mental toda esa ingente cantidad de documentación.
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El profesor deja de ser figura dominante, guía y fuente soberana de sabiduría, para transformarse en copartícipe y acompañante activo y respetuoso del aprendizaje de los alumnos.
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No les ofrecerá conocimientos, sino ayudas para desarrollar sus capacidades y descubrir por sí mismos los procesos mentales que habrán de poner en marcha si quieren llegar a enriquecer su bagaje intelectual, cultural y humano personal.
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El alumno deja de ser comparsa y mero receptor de la labor docente del profesorado para erigirse en auténtico protagonista activo, reflexivo, imaginativo e innovador de su propio aprendizaje.
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Al introducirse nuevas fuentes de documentación e información y permitir el acceso a nuevas tecnologías de la comunicación se facilita la personalización del proceso, el respeto de los ritmos individuales y la compensación de las desigualdades intelectuales y madurativas.
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Se deja de trabajar desde una perspectiva individual para favorecer el trabajo en equipo, la cooperación, el intercambio de criterios, la discusión de enfoques, el pensamiento divergente y el desarrollo del espíritu crítico, la responsabilidad y valores como la aceptación de las desigualdades y las diferencias.
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La biblioteca escolar simplifica la integración del centro docente en una red de documentación educativa que permitirá colaborar con bibliotecas públicas, asociaciones, instituciones especializadas en lectura, Centros de Profesores y Recursos y otras escuelas.
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La informatización de la biblioteca escolar dará acceso a bases de datos en línea y expandirá los recursos organizativos, humanos, formativos y tecnológicos.
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La biblioteca pone al alcance de todos multiplicidad de textos, de mensajes y de formas de leer, aprender, disfrutar y establecer vínculos sociales plurales.
Conclusiones
Esperamos que estos documentos sobre la Biblioteca Escolar: ventajas y compromisos sirvan de apoyo a la reflexión y el debate que se ha de producir en todo centro docente no universitario que esté comenzando a sumergirse en el diseño y desarrollo de un Proyecto de Lectura, Escritura y Biblioteca.
Nuestro propósito es convencer a todos los miembros de la comunidad escolar de que, al poner en marcha la biblioteca, estamos asumiendo que con ella está en juego el futuro de nuestro sistema educativo y, por extensión, de la sociedad del siglo XXI. La creación de buenas mediatecas escolares debe constituirse en una prioridad de los equipos de profesores y de todas las administraciones educativas.
Si queremos que nuestros alumnos desarrollen sus capacidades deben contar con materiales, espacios y estrategias que favorezcan los aprendizajes autónomos, integrados y activos. Por eso es tan imprescindible la organización de la documentación, el acceso a la información y la disponibilidad de los recursos que sólo es viable desde la biblioteca que defendemos. Los alumnos aprenderán a construir sus propios aprendizajes a través de la búsqueda, la experimentación y la investigación.
Que cada comunidad educativa dibuje un minucioso plan de implantación de la biblioteca escolar en el que estén jerarquizados los objetivos y definidos según su prioridad. Y aunque parezca que vamos a contracorriente, creemos que las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación no son aún una prioridad dentro de la biblioteca, aunque son excelentes herramientas para acceder al conocimiento y favorecer el aprendizaje, pero no olvidemos que no sustituyen la interrelación que conlleva todo proceso de enseñanza. Acumular indiscriminadamente datos, informaciones y noticias no tiene nada que ver con la maduración, el crecimiento intelectual y personal, la socialización y el conocimiento que deben ser los objetivos de la formación y no la tecnología en sí misma.
Este texto es una colaboración de Kepa Osoro
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