Igual que ha ocurrido tras producirse anteriores hechos insólitos, todos recordamos qué hacíamos el día que tuvo lugar el histórico apagón en España (lunes 28 de abril de 2025), y las situaciones que provocó a lo largo de toda la tarde. Más allá del miedo o la incertidumbre, hay muchos casos constrastados de historias personales que se acercan mucho a la trama que plantea el escritor, traductor y editor Luis Amavisca en este emotivo libro ilustrado con los inconfundibles diseños de un imprescindible en la historia de la literatura infantil y juvenil, Francesc Rovira (puedes consultar aquí las reseñas de treinta y cinco de sus obras anteriores). La imposibilidad de utilizar aparatos eléctricos y, en consecuencia, pantallas y otros distractores electrónicos, acercó a los niños de hoy (y a sus padres y madres); a la vida cotidiana de aquellos que fueron pequeños en generaciones anteriores. Hubo oportunidad de conocer un poco más de cerca a esos vecinos con los que apenas se intercambian palabras de cortesía en el portal, tiempo para profundizar en las razones por las que acabaron en el mismo bloque de viviendas, afianzar amistades inesperadas, disfrutar, en definitiva, de la verdadera personalidad de todos aquellos que nos rodean y reforzar los afectos y vínculos indestructibles entre un padre y una hija a través de las palabras. Cada pequeña historia está narrada con gran sensibilidad para concienciar a los lectores de la importancia de valorar la sociedad multicultural en la que vivimos y a apreciar las enseñanzas y recuerdos de nuestros mayores. Está editado en formato vertical de grandes dimensiones.
Igual que ha ocurrido tras producirse anteriores hechos insólitos, todos recordamos qué hacíamos el día que tuvo lugar el histórico apagón en España (lunes 28 de abril de 2025), y las situaciones que provocó a lo largo de toda la tarde. Más allá del miedo o la incertidumbre, hay muchos casos constrastados de historias personales que se acercan mucho a la trama que plantea el escritor, traductor y editor Seguir leyendo
El apagón

Todo sucedió una tarde como cualquier otra.
Bueno, parecía una tarde como cualquier otra,
pero en realidad…
Nadie podía imaginar que sería
muy diferente de las demás.
Me llamo Paula. Vivo con mi papá y mi perrita Luna
en el primer piso de un pequeño edificio,
el más bonito de la ciudad.
Lo que más me gusta de mi casa
son mis vecinas y vecinos.