El formato haiku (poesía tradicional japonesa dispuesta en tres versos y con temáticas, originariamente, ligadas a la naturaleza, las peculiaridades de las estaciones y la vida cotidiana de las personas); se ha convertido en habitual en el campo de la literatura infantil durante los últimos años. La sencillez y sutileza de estas composiciones permiten a los autores jugar con una amplia gama de sentimientos y conquistan a los lectores de cualquier edad. Pintadera, que es desde hace tiempo un maestro de la palabra, maneja con elegancia el recurso y conjuga sentimientos de alta intensidad que reflejan magistralmente la herida abierta de la guerra, o cómo un conflicto puede quebrar de raíz la armonía. Bajo la óptica de un niño, en cinco movimientos ligados al paso de las estaciones, cuarenta emociones describen el impacto emocional y juegan a transmutar el horror en esperanza. La artista búlgara Ina Hristova ha construido un entramado de ilustraciones, dispuestas a sangre, con gran simbolismo poético que retratan a la perfección la meteorología, la belleza de las pequeñas cosas, los crujidos del gran estrépito que articula la trama y simboliza el dolor o esos brotes de ilusión que sirven como epílogo.
El formato haiku (poesía tradicional japonesa dispuesta en tres versos y con temáticas, originariamente, ligadas a la naturaleza, las peculiaridades de las estaciones y la vida cotidiana de las personas); se ha convertido en habitual en el campo de la literatura infantil durante los últimos años. La sencillez y sutileza de estas composiciones permiten a los autores jugar con una amplia gama de sentimientos y conquistan a los lectores de cualquier edad. Seguir leyendo