El miedo se apodera de los habitantes de un tranquilo pueblo cuando Nael aparece en la plaza. Sus sonidos extraños potencian aún más el impacto que genera su colorida apariencia. Temeroso de los recelos, el protagonista se esconde en el campanario, pero también los ciudadanos se protegen escondidos ante su inesperada presencia. Aunque el alcalde reúne la valentía necesaria para pedir su marcha, permanecerá oculto durante el tiempo frío, pero siempre observado. Es así como descubren que, en realidad, interactúa amigablemente con los patos o entona dulces y antiguas canciones al anochecer. A pesar de su apacible existencia, algunos aún se burlan de sus actitudes, más notables con la llegada del estío. En plena fiesta del pueblo una sorpresa estelar aguarda a todos los celebrantes... Una parábola que demuestra el absurdo de tener miedo a lo que no conocemos, modelada bajo el armazón de los cuentos clásicos, compatible con una sesión de narración oral por sus variados matices. Las ilustraciones, dispuestas a sangre con predominio de dos tonalidades, son obra del propio autor argentino, que entona un acertado relato sobre el viaje incierto de la inmigración, mostrando los sentimientos de quienes se ven obligados a abandonar su tierra y reciben indiferencia o rechazo en sus lugares de destino.
El miedo se apodera de los habitantes de un tranquilo pueblo cuando Nael aparece en la plaza. Sus sonidos extraños potencian aún más el impacto que genera su colorida apariencia. Temeroso de los recelos, el protagonista se esconde en el campanario, pero también los ciudadanos se protegen escondidos ante su inesperada presencia. Aunque el alcalde reúne la valentía necesaria para pedir su marcha, permanecerá oculto durante el tiempo frío, pero siempre observado. Es así como descubren que, en... Seguir leyendo
En un pueblito azul donde no pasaba nada

Este era un pueblito azul donde no pasaba nada.
Cada día salía el sol y acariciaba las ventanas,
y los vecinos se juntaban a charlar en la plaza.
En la fuente había patos y en el establo una vaca.