Gato y Ratón tienen, como todos, algunos pequeños problemas de convivencia. Ruzzier, que tiene un don para captar el ecosistema cotidiano de animales humanizados unidos por sólidas amistades (recordemos a Fox y Chick, o a los ratones y patos que han protagonizado otros relatos anteriores); describe la situación que se produce a partir del hallazgo, por parte del primero, de un gran bote de galletas que se ha caído al suelo. Todo apunta a que Ratón es el culpable, pero este justifica su inocencia con una imaginativa coartada en donde cobran protagonismo desde los propios dulces -que parecen tener vida propia-; hasta diferentes personajes fantásticos, como extraterrestres o monstruos, convertidos en responsables del desaguisado. La magia de la narración oral cautiva al felino, al que finalmente le da igual el responsable del accidente mientras siga disfrutando de cuentos tan divertidos. La amistad de los compañeros está a salvo, y la imaginación del pequeño transforma lo cotidiano y carente de importancia en momentos de pura fantasía, siempre con un toque de humor enriquecedor, como acostumbra a hacer en sus cómics y libros ilustrados el afamado autor e ilustrador milanés.
Gato y Ratón tienen, como todos, algunos pequeños problemas de convivencia. Ruzzier, que tiene un don para captar el ecosistema cotidiano de animales humanizados unidos por sólidas amistades (recordemos a Fox y Chick, o a los ratones y patos que han protagonizado otros relatos anteriores);... Seguir leyendo
LA HISTORIA REAL

¡¿Qué?!
¡RATÓN!
Dime, Gato.
¿Qué es esto?
Diría que es un tarro de galletas roto.
¡Ya sé que es un tarro de galletas!
¿Pero cómo se ha roto?
¿Y dónde están las galletas?