Con analogías lejanas a las aventuras del barón de Münchausen (R. E. Raspe), nos sumergimos en la peculiar crónica que un alumno teje en torno a su descanso estival, un reposo que, en realidad, nunca ha existido pues desde el comienzo se transforma en un imaginativo y fantástico embrollo difícil de resumir ante la profesora. Si hacemos caso a la febril imaginación del muchacho, sus andanzas le han llevado de uno a otro confín. Ha tenido tiempo de encontrar, por casualidad, un mapa del tesoro. Plano que fue robado por una urraca y que condujo al protagonista, y a su mascota, a una insólita travesía junto a unos piratas, también a bordo de un submarino, por las más altas cumbres o por los escenarios mágicos de países exóticos. El pájaro provocó la búsqueda de las coordenadas por todo el planeta y llevó al niño a enfrentarse a temibles criaturas, pero, ¿quién plantó la semilla primigenia para que todo eso ocurriera? Un libro ilustrado con exquisita elegancia, tanto en los juegos de tipografías como en la concepción artística de cada viñeta; encuadrado en una colección que incluye otras joyas como No he hecho los deberes porque... o He llegado tarde porque... Como demostraron, igualmente, en Cosas que no hacen los mayores, siempre que se une este dueto de excepcionales creadores surge la magia.
Con analogías lejanas a las aventuras del barón de Münchausen (R. E. Raspe), nos sumergimos en la peculiar crónica que un alumno teje en torno a su descanso estival, un reposo que, en realidad, nunca ha existido pues desde el comienzo se transforma en un imaginativo y fantástico embrollo difícil de resumir ante la profesora. Si hacemos caso a la febril imaginación del muchacho, sus andanzas le han llevado de uno a otro confín. Ha tenido tiempo de encontrar, por casualidad, un mapa del tesoro. Plano que... Seguir leyendo
TODA LA VERDAD SOBRE MI INCREÍBLE VERANO

- Entonces, ¿qué hiciste este verano?
Pues, no sé si me vas a cree...
Encontré en la playa una botella con un mensaje. Y no un mensaje cualquiera, ¡era un mapa del tesoro!
De repente, ¡una urraca me robó el mapa de las manos!